Llegado de la huerta valenciana, a pesar de la tosquedad de sus formas, su raza, su entrega y su arrolladora presencia en los ruedos no sólo despertó del letargo a los aficionados valencianos sino que contribuyó, durante una muy larga singladura, a vestir al toreo de naranja y oro.
La efeméride se cumple hoy. Y es que el 14 de marzo de 1982, Vicente se convirtió en matador de toros en la plaza de toros de Valencia. Recibió la borla de doctor en tauromaquia de manos de Paco Camino con Pepe Luís Vázquez de testigo de la ceremonia, ante toros de Torrestrella.
Los días previos al festejo se vivieron en medio de un gran ambiente. En Foios, pueblo natal de Vicente, se siguió con pasión el evento y su peña taurina femenina le regaló el vestido blanco y oro que luciría la tarde de la alternativa y que hoy se encuentra en las vitrinas del Museo Taurino de Valencia.
Luego, el día del acontecimiento, Valencia se vio invadida por el sorismo y por soristas llegados desde todos los rincones de la huerta y de la provincia. Se prodigaron las visitas a la Basílica de la Virgen para pedir a la Mare de Deu por el torero. En el sorteo, en los corrales del coso no cabía un alfiler. En taquillas, la reventa hizo su agosto ya que, después de muchos años, se volvió a colocar el siempre ansiado cartel de “No hay billetes”.
Vicente se vistió en el Hotel Astoria y desde allí se desplazó a la plaza en un coche de caballos. Su cuadrilla aquella tarde estuvo formada por José Vicente Herrero y Francisco Bernal como picadores, y a pie, Curro Pérez, Manuel Montoliu y Rafael Guzmán. Sus apoderados eran los hermanos José y Manolo Camará junto con Emilio Miranda y Pedrés y de mozo de espadas llevaba, como hizo a lo largo de toda su carrera, a Antonio Tormo Choni.
El astado de la cesión fue Agraciado, marcado con el número 87 y que dio 520 kilos de peso en la báscula. Un toro de juego manejable al que Vicente cortó la que sería la primera oreja de su triunfal y exitosa carrera como matador de toros. El nuevo matador se mostró entregado, pasional y entusiasta toda la tarde y fue capaz de cortar otras dos orejas del sexto. Al final se lo llevaron en volandas por la puerta grande en medio del entusiasmo general.
Fue la primera de las muchas puertas grandes que abrió a lo largo de una triunfal trayectoria, que se vio truncada por una grave lesión que le obligó a abandonar los ruedos. Su última corrida tuvo lugar en Benidorm, el 8 de abril de 1994, actuando en solitario frente a toros de Sánchez Arjona, Hermanos Sanpedro, Alcurrucén, Torrestrella, Victorino Martín, Moura y Marcos Núñez, cortando siete orejas.
Años después, en 2014, a pesar del delicado estado de sus piernas, tuvo la gallardía de volver a los ruedos en Xàtiva e incluso despedirse en la plaza de toros de Valencia.