Hoy se cumplen 45 años de la presentación en Valencia como novillero de Pepe Luis Vazquez.
Fue la tarde del 13 de marzo de 1979. Aquel día se lidiaron novillos del marqués de Domecq y el cartel estuvo compuesto por Espartaco, Paco Ojeda, dos novilleros punteros por aquellos días y Pepe Luis Vazquez, quien, tras haber debutado quienes picadores en Alburquerque, se presentaba en Valencia.
Vestido con un terno grana y oro que había sido de su padre, firmó una destacada actuación. No cortó orejas, su balance fue de vuelta al ruedo tras pasaportar a cada uno de sus dos oponentes, pero dejó el albero valenciano inundado de aromas de una extraordinaria torería. Una actuación que quedó grabada en la retina de los aficionados.
El torero recuerda aquel festejo: “Fue una tarde muy bonita, inolvidable. Parece que fue ayer y ya han pasado más de 40 años. Pero yo la tengo muy presente. La verdad es que tenía mucha ilusión en aquel festejo, pero era toda una incógnita. Yo estaba poco rodado, e ibamos a ver qué pasaba. Pero salieron las cosas. Yo me encontré muy bien, muy a gusto, y aquello pareció sorprender a los aficionados y desde aquel momento me apoyaron y me animaron mucho. Ese festejo me dio seguridad y confianza en mis posibilidades.”
Tanto es así que ese mismo año volvió a torear en Valencia, el 29 de abril, alternando con El Melenas y Luciano Nuñez, ante reses de Juan Gallardo. Y regresó el 26 de agosto en un cuarteto formado por Andrés Blanco, Mario Triana, el Soro y Pepe Luis Vazquez. Se lidiaron cuatro novillos de Beca Belmonte y otros cuatro de Diego Romero. Pepe Luís cortó dos orejas, otras dos Andrés Blanco y Mario Triana se llevó un botín de cuatro apéndices en el esportón.
“Así fue. Aquel novillo de Beca tenía mucho temple y lo pude cuajar. Toreé varias novilladas seguidas en Valencia. Y recuerdo una cosa muy bonita que dijo el corralero de la plaza de toros de Valencia, Javier Martinez, padre del que fuera luego matador de toros Alberto Martínez. El dijo que yo había estado muy bien, y que él ya no sabía si volvería a ver torear así de bien otra vez. Que aquello iba a ser una cosa inolvidable y que la iba a guardar siempre en su recuerdo”, rememora Pepe Luis.
El 1 de septiembre volvería actuar en Valencia ante reses de Salvador Domecq alternando con Mario Triana y el Soro.
En 1980 hizo el paseíllo el 17 de marzo para lidiar utreros de Diego Romero acartelado con Andrés Blanco, Luciano Nuñez y Mario Triana. Volvió el 18 de mayo, dando cuenta de un encierro de Gabriel Rojas, formando terna con Curro Caro y Manolo González.
En 1981 actuó el 16 de marzo ante ejemplares de Manolo González, junto al rejoneador, Álvaro Domecq, El Soro y Pedro Castillo.
En esta época de novillero alternó con toreros importantes. El Soro, Manolo González, Antonio Ramón Jiménez, Espartaco, Paco Ojeda, el Mangui, Luis Reina, Mario Triana, Águilar Granada. Una buena cosecha, y varios de ellos llegaron a figuras del toreo.
“Fue una etapa de toreros muy buenos, y que tenían mucha personalidad. Todos tenían muchas ganas de ser toreros, y tenían algo que decir. Fue una época de competencia muy bonita. Con Vicente El Soro alterné mucho. Nos llevaba a los dos la casa Camará, e incluso fui testigo de su alternativa con Paco Camino de padrino. Fue una tarde inolvidable.”
Esa tarde fue su debut como matador de toros en Valencia. Fue el 14 de marzo de 1982 actuó como testigo la tarde de la alternativa de Vicente Ruiz el Soro ante toros de Álvaro Domecq.
Su segunda y última actuación como espada de alternativa en Valencia fue el 18 de marzo de 1985. En lo que fue llamada “Corrida del arte”, en la que frente a un encierro de Manolo González Sánchez, hicieron paseíllo Antoñete, Curro Romero, Rafael de Paula, Curro, Vázquez, Pepe Luis Vazquez y Luciano Nuñez.
Foto: Arjona









