En mi vida, en mis larguísimos años de periodista en activo en Madrid, en todo ese tiempo en el que nunca he dejado de escribir, en tantas décadas ilusionado y pegado a la profesión siempre, he visto un panorama más hermoso, brillante, conmovedor y completo que los miles de jóvenes haciendo colas interminables para poder disfrutar de una tarjeta gratis para estar en Las Ventas, primera plaza del mundo, muchísimas tardes gratis de toros, todas, la temporada de 60 ó 62 ó 64 festejos.

Ricardo Díaz-Manresa
Qué alegría, qué emoción, qué esperanza, ver tantos jóvenes de 14 a 25 años en las taquillas de Las Ventas esperando conseguir la tarjeta ilusionadora el primer día que se abrió la oportunidad para intentarlo. Y cómo no mi solidaridad y emoción con los muchísimos mayores de 65 años intentando lo mismo.
Colas interminables, gracias a Dios, lo que demostraba el interés de la juventud por el toreo y la posibilidad de que muchos de ellos sigan siendo aficionados de por vida. Número increíble esperando horas y horas de pie para tener suerte y conseguir este regalo. Nunca ni de lejos tantos, de ambos sexos, con la ilusión y la esperanza en la cara.
Uno de ellos Alejandro, de 16 años, muy alejado de la taquilla cuando le ví. Aficionado por vía familiar. Cara con ganas de toros. Le dije que le dedicaría un artículo sobre el tema y aquí está. Mi brindis por Alejandro y por todos los jóvenes aspirantes a ser magníficos y fieles aficionados a los toros. Creía que Alejandro no llegaría al tener tantos delante. Pero lo consiguió. Enhorabuena. Después de estar en la cola desde la madrugada me mandó un whatsapp : consiguió el pase a las seis y media de la tarde, después de horas y horas. Le preguntamos sobre las 10 cuántas horas llevaba pacientemente y de ahí enhebramos la conversación Juan Miguel Núñez, Dulce Mari su mujer y yo que nos acercamos con dos pretensiones : como periodistas comprobar la realidad y poder escribir con datos y conocimientos la verdad e, ilusos, si había alguna posibilidad de conseguir pases de mayores: nada más ver la colas, desistimos y nos fuimos, tras verificar la grandiosa realidad surgida ante nuestros ojos.
Y gracias a Plaza 1 por esta iniciativa y tres peticiones necesarias más que justas:
1/ ¿No pueden salir empleados de la plaza y repartir números a los que están esperando desde la noche, y con el frío que hace ahora, para no obligarles al calvario inútil e incomodísimo de la larguísima espera pensando en los sesentones, setentones y hasta ochentones?
2/ ¿No pueden abrir las taquillas a las 8 de la mañana y no hacer esperar a todos hasta las diez, hora administrativa?
3/ ¿No se podría evitar a todos tanta espera con los números a los que me refiero?
Servir y no torturar sería eso.
Y comentarles mi próximo artículo sobre los carteles del crucigrama de San Isidro:
1/ Estoy en shock -me tengo que recuperar- después de leer algunas críticas amargas y durísimas sobre feria de figuras y conocidos.
2/ Por si he estado equivocado durante tantísimos años por mis críticas a los carteles de los Lozanos, los Choperitas y los Simón Casas he hecho una encuesta particular a mis contactos en el mercado a pocos, taxis que cojo muchos, amigos, mis hijos, mis familiares etc con una sola pregunta:
¿Qué prefiere en la composición de una liga deportiva, festival de música, certamen de teatro o feria de toros : poner a los más repetidos que el TBO para que puedan sobrevivir, a los que llevan dando bandazos durante años y no se les ven posibilidades, a los que no conoce nadie y otros que pueden valer pero que deben disponer de oportunidades en otros ruedos o en otras fechas durante la larga temporada en esas misma plaza Monumental?
Se lo cuento la próxima semana. Interesante quedará.









