La fiesta  fue del francés

Juan Leal fue el gran protagonista de la tercera función del abono albacetense.

Albacete, 10 de septiembre.
Tercera de feria
Dos tercios de entrada.

Toros de Fuente Ymbro, desiguales de presencia y de buen juego en conjunto.

Antonio Ferrera (de solferino y oro), ovación y pitos.
Juan Leal (de marfil y oro), dos orejasy oreja tras aviso.
Álvaro Lorenzo (de negro y oro), silencio en los dos.

 


Paco Delgado

Fotos: Alberto Núñez Aroca

 

Sigue mostrándose sólida y segura la feria de Albacete. Al menos en cuanto a asistencia y otra muy buena entrada se registró en la tercera entrega del abono, en el que se corrió ganado de Fuente Ymbro, un conjunto de desigual presencia, justo de fuerza pero buen juego en conjunto.

Abrió plaza un precioso ejemplar que tuvo poder en el caballo, donde sangró mucho, acusando luego el castigo. Llegó al último tercio un tanto apagado aunque se fue rehaciendo, permitiendo a Ferrera componer un trasteo muy intermitente, ayudando al toro pero sin acabar de confiarse, buscando el aplauso fácil a base de efectismos y martingalas.
No se centró tampoco con el cuarto, más acometedor y codicioso, desplazando siempre hacia afuera y con muchas precauciones, yéndose su turno en probaturas y sin encontrar acople con el de Gallardo. Por si fuese poco, mató muy feamente.

Tiró de repertorio Juan Leal para recibir al terciado segundo, al que cuidó mucho en varas. Al quitar se llevó una fuerte voltereta de la que salió renqueando, aunque indemne, y con la gente ya a su favor. Dos pases cambiados por la espalda y un circular invertido acabaron por convencer al personal, que se entusiasmó con su toreo templado y ligado y sin enmendarse a pesar del peligro sordo que tuvo su oponente, con el que se dio un arrimón de infarto en el tramo final de su trasteo, llevándose las dos orejas a pesar de que el estoque cayó bajo.
El quinto tuvo motor y brío y sorprendió incluso al francés en los primeros compases de su faena. Luego ambos se templaron, bajando mucho la mano Leal y sacando unos naturales limpios y lentísimos, siempre con el valor y la exposición como base y fundamento de su quehacer, volviendo a entusiasmar con su toreo de cercanías y sus adornos tremendistas. Se llevó otro revolcón al entrar a matar, amarrando otra oreja para su balance final.

Ni toro ni torero se definieron en el tercer acto. Ni que sí ni que no el toro, ni que no ni que sí el torero. Álvaro Lorenzo no terminó de tener clara su estrategia y dejó una labor bastante desestructurada y anodina, con la gente más pendiente de un gracioso del tendido de sol que de lo que sucedía en el ruedo.
Y en parecidos términos discurrió la lidia del sexto, sin que el torero toledano se centrase en una labor muy fria y distante.

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…