Sábado, 10 de septiembre de 2022. Plaza de toros de Utiel. Media entrada en tarde soleada. Toros de Cebada Gago (1º, 2, 3 bis, 5 y 6) y Partido de Resina (3, 4 y 7), bien presentados y con cuajo, y de juego desigual. El rejoneador Leonardo Hernández, dos orejas. Sebastián Ritter (corinto y oro), oreja, vuelta y dos orejas tras aviso. Rafael Cerro (blanco y plata), silencio, palmas tras aviso y saludos tras aviso. Sobresaliente: Juan Vicente (corinto y oro). Presidió Luis Maicas con acierto y buen criterio, asesorado por Antonio Puchol. Al final del festejo se cortó la coleta el banderillero valenciano Antonio Puchol, quien antes se había lucido en banderillas en los toros quinto y séptimo.
Enrique Amat, Utiel
El que abrió plaza para rejones, serio y con cuajo, recibió dos rejones de castigo. Y luego persiguió incansable las cabalgaduras, aunque acabó refugiado en tablas por el fuerte castigo que sufrió. Fue aplaudido en el arrastre.
El burraco segundo, de espectacular pelaje, serio y hondo, fue aplaudido de salida. Se dejó pegar en varas y aunque no anduvo sobrado de fuerzas, repitió y metió la cara con fijeza, aunque siempre pidiendo que le dejasen la muleta puesta. El tercero, de Partido de Resina fue un espectacular ejemplar largo, alto, serio y hondo, se partió el piton izquierdo por la cepa de salida al derrotar en un burladero. En su lugar salió un sobrero de Cebada Gago, serio por delante, que derribó en varas aunque no fue muy castigado en el caballo. Volteó a Antonio Puchol en la lidia y luego no termino de emplearse en la muleta.
El cuarto, de Partido de Resina, fue un ejemplar que tuvo cuajo y plaza aunque poca fuerza de salida y se derrumbó en varas. El presidente aceptó al mantenerle en el el ruedo, ya que llegó al tercio final exigiendo, repitiendo las embestidas y pidiendo el carnet de profesional a su matador.
Muy serio por delante el quinto, un zapato astifino, que fue y vino, aunque sin terminar de emplearse y pensándoselo siempre, ayuno de raza y clase. El sexto, bien presentado y alto, no se empleó en el caballo ni con los engaños. Con todo, tuvo fijeza y prontitud, fue y vino y obedeció los engaños.Y un precioso ejemplar, cárdeno claro, serio por delante y con mucho volumen fue el cierra plaza, de Partido de Resina. Desarrolló algo de sentido, no se empleó y aunque tomó las telas, siempre salió con la cara por encima del estaquillador. Rajado y falto de casta, buscó al final el abrigo de las tablas.
El rejoneador Leonardo Hernández clavó rejones de castigo después de torear y templar de salida a su oponente. Luego, en banderillas, galopó a dos pistas y clavó con acierto, reunido y arriba. Destacó a lomos Giraldillo y Calimocho. Mató de un rejón trasero de efectos fulminantes.
Sebastián Ritter lanceó con templanza y son a su primero. Luego firmó aplaudido quite de frente por detrás y muleteó con compostura, sentido de la ligazón y sobrado oficio, dejando la muleta en la cara del toro y arrancándole los muletazos uno a uno. Mató de una estocada que bastó..
Frente al cuarto, que perdió las manos de salida y también en varas, aunque luego exigió, Sebastián brindó su muerte al doctor Antonio Silvestre y trasteó con disposición, oficio, soltura y profesionalidad, en un trabajo de mucho fondo. Mató de una estocada muy baja que no necesitó refrendo del descabello.
Y frente al sexto también lució por su oficio, profesionalidad, colocación, sentido de la ligazón y disposición. Siempre con la muleta por delante y exprimiendo a un toro que no regaló ninguna embestida.
Rafael Cerro lanceó con oficio y plantó cara con disposición y sin descomponerse a su antagonista, con zarpas y decisión a un toro que resultó complicado. Mató, eso sí, de una puñalada infamante.
También anduvo compuesto, firme, pisando terrenos de compromiso y mostrando saber estar ante su segundo, de nuevo en otra labor profesional y de buen aire. Valor, firmeza y disposición fueron los ingredientes en una faena en la que se justificó con creces y que anduvo por encima de las condiciones de su oponente.
Brindó la muerte del séptimo a Antonio Puchol, y de nuevo volvió hacer gala de asentamiento, seriedad y profesionalidad en un trasteo cumplidor.
Al final del espectáculo, el banderillero valenciano Antonio Puchol se cortó definitivamente la coleta poniendo vida a una larga y relevante carrera profesional.
Foto: Martínez Cantero









