Román Collado, alumno aventajado de la Escuela de Tauromaquia de Valencia hasta 2011, hizo su primer paseíllo en Puerto de Sagunto el 13 de agosto de 2008. Debutó de luces en Utiel el 5 de septiembre de 2009, y con picadores en Algemesí el 24 de septiembre de 2011, con novillos de El Capea junto a Francisco Palha y Jesús Duque. Cortó una oreja en el segundo novillo de su lote.

Enrique Amat
Se presentó en Madrid el 12 de mayo de 2014, acartelado con José Garrido y Mario Diéguez. Cortó una oreja de una novillada de Fuente Ymbro. Tomó la alternativa en Nimes, en la Feria de Pentecostés, el 7 de junio de 2014 con El Juli de padrino y Sebastián Castella de testigo con toros de Garcigrande. El 16 de mayo confirmó en Las Ventas. El padrino fue Enrique Ponce y Daniel Luque el testigo con toros de Puerto de San Lorenzo.
Tras ocho años en el escalafón, y después de la habitual travesía en el desierto en los años de la pandemia, afronta este 2022 como una temporada ilusionante. Valencia, Castellón, Madrid, Dax, Ceret para empezar. Y lo que pueda salir.
“Bueno, la verdad es que han sido unos años en blanco. Ahora es un momento para la esperanza. El año 2020 solo pude torear una corrida en Cabra. El 2021 pude torear diez a partir del verano. Y este invierno he estado toreando mucho en América. La verdad es qué han sido dos años muy duros. Aunque yo soy positivo. No hay mal que por bien no venga. La adversidad nos hace más fuertes. Y siempre hay gente que está peor que nosotros. Ahora ya estamos en la normalidad y todo tiene que irse desarrollando normalmente.Para poder volver recuperar las cosas habituales.”
Aparte de no pisar los ruedos, en lo económico también fue duro.
“Hombre, cuando no se torea uno no tiene ingresos, y no por eso deja de entrenar, de ir a las fincas, viajar, comer, y por ahi se van los ahorros. Esto era una cosa que nadie se esperaba. Yo, por ejemplo, ya tenía mis cálculos y mis inversiones, como todo el mundo, y hechas en función lo que tenía previsto ganar. Pero mira, hasta incluso tuve que vender un piso que compré. Pero bueno, las circunstancias son las que son, no pasa nada. El sector lo ha pasado mal. Y peor lo ha pasado la sociedad, la gente, los enfermos. Por tanto, no tenemos derecho a quejarnos.”
La gente ignora que ustedes también lo pasan mal.
“Bueno, pero no tenemos que vender esa mercancía. Ni intentar dar pena. La verdad es que, como digo, echa uno por la vista alrededor y la gente está muchísimo peor, por muchas circunstancias. Yo, la verdad, es que no me puedo quejar. Con toda esta crisis, me he pasado todo el invierno toreando en Colombia y Perú. No he parado. Desde agosto fue cogiendo velocidad y empecé a torear seguido. Luego fui como digo a América. Dentro de las circunstancias, por no me puedo ni debo quejarme. No seria justo.”
Y encima tiene la suerte de estar preparándose intensamente.
“Pues sí, la verdad que estoy concentrado en Sevilla, en la finca de Las Monjas. Después del verano me vine para acá y ya llevo dos años aquí. Aquí estoy concentrado. Y la verdad es que me sirve para vivir en torero, para mentalizarme, para entrenar y mantener ilusión. Manolo Chopera mi apoderado, como digo, tiene contratos para este año. No sólo los de Valencia y Castellón, también hemos podido entrar en Madrid, en Dax, en Ceret, en Las Rozas de Puerto Real para arrancar. Y luego ya vendrán más cosas.”
Corridas que ilusionan, pero en ellas va a matar de todo lo más duro: Miura, Victorino, Dolores Aguirre.
“Son corridas duras, pero la peor corrida es la que no se torea. Hay que estar ahí. Yo preferiría, por supuesto, matar una de Juan Pedro, pero lo que quiero es torear en el mejor cartel posible. Y amoldarme a las circunstancias. Ahora estamos en un momento en el que las figuras del toreo torean de todo y en todos los sitios, por lo que se hace difícil meter la cabeza en muchos sitios y hay que apuntarse a lo que haya, a lo que nos dejan. Morante dicen que tira del carro, y tira también de las figuras y es verdad. Y tras el van todos a todos los sitios. Por lo tanto, uno tiene que tratar de convertirse en figura, para intentar triunfar y así para que me den cancha.”
Lleva ocho años de matador de toros y ha vivido una carrera intensa, extensa, y que ha pasado por muchos dientes de sierra.
“Yo soy de la opinión de que mi carrera va hacia arriba. Ha sido un tanto difícil, porque de estos ocho años he perdido hasta tres. En 2015 apenas toreé una corrida en fallas y me quedé en blanco el resto del año. En 2020 solo una, en plena pandemia. El año pasado pude torear algo más, pero por supuesto no lo que me hubiera gustado ni lo que teníamos previsto. Y, por unas cosas u otras, no termino de romper. En 2018, salgo a hombros en Madrid y me pegan tres cornadas. La de Sevilla, la de Valencia, la de Bayona. Todas ellas graves. Y en 2019, tras la oreja del toro de Adolfo, la cornada de Madrid me partió una temporada en la que estaba presente en muchas ferias de los meses de junio julio y agosto. Pero yo no pierdo la esperanza.”
No pierde ni la esperanza ni la sonrisa.
“Bueno, es mi carácter, pero la procesión va por dentro. Volver a la cara del toro tras una cornada cuesta un poco. O un mucho. Pero es una circustancia que tengo asumida, como la tenemos todos los toreros. Yo no me aburro. Son cosas que pueden pasar. Uno se pone por delante y sabe lo que puede venir. Pero reconozco que después de la cornada de Madrid, me costó mucho asumir aquello y volver a ponerme delante. Sobre todo a la hora de entrar a matar, se me hace muy cuesta arriba.”
Una carrera con altibajos, pero en la que ha toreado en todas las plazas importantes. Valencia, Madrid, Alicante, Sevilla, Bilbao, Pamplona, Malaga, Valladolid, Teruel, Albacete, Guadalajara, Soria, Bayona, Nimes, Dax, Arles…
“Es cierto. Yo lo comentaba el otro día, y haciendo repaso de mi trayectoria, la verdad es que de plazas importantes, en España me quedaría torear en alguna como Jerez de la Frontera. Y sobre todo en la México, donde todavía no he podido ir a confirmar.”
Entre todas las tardes que ha tenido, alguna destacará especialmente como decisiva su carrera.
“Hombre, por su trascendencia, por el lugar donde fue, porque la gente me pudo ver y estuve bien, fue la de Madrid con los toros de Adolfo Martín alternando con Roca Rey. También hubo otra en Zaragoza en que no maté los toros, pero estuve un gran nivel. Y luego el otro sitios que, por ser menos importantes, no han tenido tanta trascendencia.”
A usted ya no le quitará nadie que ha sido capaz de salir a hombros por la puerta grande de Las Ventas. El 15 de agosto de 2017 ante toros de El Tajo y La Reina.
“Pues si quieres que te diga la verdad, de aquello casi no me enteré. Lo cierto es que son momentos que te marcan un antes y un después. Pero ese día tengo que reconocer que se juntaron muchas cosas a favor. Llegué al hotel y me dije a mí mismo que no había sido tan difícil salir a hombros de Madrid. Porque han habido tardes en las que he estado muchísimo mejor. Ese día se juntó todo. Los toros embistieron, toreé bien, y encima los maté a la primera. Es el día en el que con menos esfuerzo he tenido mayor resultado.”
Y alguna tarde para olvidar.
“Una en Valencia. Después de haberle cortado dos orejas a un toro de Algarra, me salió uno de Cuadri al que no vi por ningún lado. Cuadri es una ganadería que, si sale un toro bueno, es muy bueno. Pero el duro, el malo, te hace pasar mucho miedo. Espera, tiene una mirada muy seria, se fija mucho, se lo piensa mucho y exige. Y aquel toro la verdad es que me hizo pasar mucho miedo, porque no lo veía claro. Estaba conmigo, o mejor dicho, se estaba quedando conmigo.”
Tampoco ha faltado en América.
“He toreado en Ecuador, Colombia, Perú, en plazas como Bogotá, Lima, Riobamba y muchas. Es una afi distinta, que te da mucho apoyo y mucha moral. Y viajar allí te permte estar en activo.”
Ahora se ha quedado como único matador de alternativa de Valencia funcionando.
“Yo espero que la gente sigua ilusionada conmigo. Y hay que estar bien, tanto por la afición, por el público, por mí mismo como profesional, por la gente que me sigue.”
Desde su época de la escuela, siempre ha tenido especial comunicación con el público.
“La verdad es que sí. Yo empecé en la escuela de tauromaquia de Valencia, me fui formando y toreé mucho también por Andalucía en el concurso de Canal Sur. Será por mi carácter, porque soy rubio, por mi expresión o porque siempre he ido para delante y no me han importado las volteretas y las cogidas. Lo cierto es que la gente siempre me ha querido y eso me ha impulsado a seguir y superar dificultades. Mi etapa en la escuela fue muy bonita, y como novillero con caballos también toreé con cierta frecuencia”.
Aunque parece que no se lo han puesto fácil.
“Siempre me ha costado mucho torear, y he tenido que ganarme los contratos en la plaza. Pero así es esta vida, a mi me gusta esto, y yo nunca vuelvo a la cara. Aunque a veces la procesión va por dentro.”









