¿Qué fue de la solidaridad taurina?

Siempre se tuvo al mundo del toro como un dechado de generosidad, presto a echar una mano al necesitado y un capote a quien fuese menester. Puede que sea sólo un espejismo, ojalá, pero ese concepto parece también arrumbado, cosa del pasado.

 

 


Paco Delgado

 

Si volvemos la vista atrás o repasamos la hemeroteca o nuestra colección de viejas revistas taurinas, antaño era frecuente que, al terminar la temporada o de cara a la siguiente, fuesen no pocos los festivales que se organizaban, siempre con fines benéficos y altruistas, -aunque también, más adelante, hubo quien vio ahí negocio y se dedicó a montar festejos con este formato y denominación a través de los cuáles organizador y protagonistas se llevaban unas pesetas sin demasiada exposición ni mucho riesgo; pero esa es otra historia…-, dedicados a recaudar fondos para determinadas instituciones benéficas, socorrer a colegas en mala situación o ayudar a causas nobles.

Festejos a los que siempre acudían gustosas las figuras del momento y algunas ya retiradas que, además de reclamo aprovechaban para matar el gusanillo.

Sin necesidad de irse muy atrás en el tiempo se acuerda uno del que se organizó en Valencia, Julian García fue quien tiró del carro para su montaje, para ayudar a las víctimas de la trístemente famosa pantanada de 1982 y que ante el aluvión de ofrecimientos se tuvo que desdoblar en dos, uno por la mañana y otro por la tarde. Camino, Puerta, El Viti y un largo etcétera estuvieron presentes.

En 1986 José Miguel Arroyo dio su primer aldabonazo en el que se organizó para recaudar fondos para los damnificados por la erupción de volcán colombiano Nevado del Ruiz. Tras el atentado terrorista de Atocha de 2004, en Las Ventas torearon Manzanares padre, Espartaco, César Rincón, Joselito, Enrique Ponce o El Juli, y por la misma causa se celebró otro festival en Alcalá de Henares con Pablo Hermoso de Mendoza, Dámaso González, Curro Vázquez, José María Manzanares, Espartaco … y otro en Valencia…

No han pasado tantos años y ese concepto de solidaridad, de ayuda al necesitado, parece que se somete al interés propio de cada cual.

Tras el desastre provocado por la erupción del volcán canario Cumbre Vieja, que ha arrasado la isla de La Palma, el que fuera matador de toros y en la actualidad ganadero y empresario Gregorio de Jesús propuso a la Diputación de Valencia organizar uno en favor de las victimas de aquella desgracia, obteniendo el visto bueno de la corporación, que le cede la plaza y sus instalaciones. Pero sus buenas intenciones chocaron, incomprensiblemente, con un muro de desidia y desinterés.

Empezando por las figuras, que “no lo veían”, en algún caso que “habían desconectado ya de la temporada”, en otros, que si no venía fulano él tampoco, y así… O directamente y sin excusas que no. Toreros retirados pero con cartel y en forma declinaron la invitación al tratarse de Valencia, una plaza de primera, como si su historial fuese a sufrir merma a estas alturas… Hasta se dio el caso de algún novillero que desechó la oferta porque ¡estaba prevista su inclusión en la próxima feria de fallas!, como si su actuación futura -que tampoco es que sea firme que se sepa- dependiese de triunfar en este festejo.

También hubo profesionales que tras haber aceptado torear se cayeron del cartel a última hora, dejando en mal lugar al organizador. En fin, que por hache o por be, al final no hubo nombres de relumbrón pero sí personas con altura y corazón.

Y queda una pregunta en el aire ¿Si en vez de ser Gregorio de Jesús a quien se le ocurriese la idea hubiese sido a otro con más poder habrían venido los que ahora han dicho que no?

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.