1983-. La feria de la huelga

La feria de Fallas de la temporada 1983 se vio mediatizada por la huelga convocada por los subalternos, que dio al traste con la feria de Castellón y que obligó a suspender los tres primeros festejos del ciclo fallero. Un ciclo cuyos triunfadores fueron Vicente Ruiz El Soro, quien cortó tres orejas en dos actuaciones, destacando su labor ante un toro de Francisco Rubio, Luis Francisco Esplá, quien realizó una gran faena ante un gran toro de Cuadri y Emilio Muñoz, que abrió la puerta grande el día de san José.

 

 

Enrique Amat

 El anuncio de los carteles de la feria fallera de 1983, cuya organización siguió corriendo a cargo de la sociedad integrada por los hermanos José y Manolo Flores Camará y el matador de toros retirado Pedro Martínez Pedrés, con Emilio Miranda en funciones de gerente, no causó demasiada expectación entre los aficionados valencianos. Tanto es así, que se registró un 20% menos de asistencia en los tendidos con respecto a la que se había producido el año anterior. La feria se volvió a planificar alrededor de la figura de Vicente Ruiz El Soro, de cuya alternativa se cumplía un año. Al final de la misma Emilio Miranda, su apoderado y miembro del equipo empresarial, declaró que el valenciano cobró el doble de honorarios que el resto de los actuantes.

Un ciclo que se vio totalmente alterado por la celebración de una huelga de subalternos, que dio al traste con la feria de la magdalena de Castellón y que más tarde se llevó por delante los primeros espectáculos anunciados en el ciclo fallero.

 

La huelga

Y es que en los primeros meses de 1983, la agrupación de matadores propuso la contratación libre de las cuadrillas, lo que, a juicio de los subalternos, rompía con las mejoras conseguidas por los toreros de plata. Dicha propuesta suponía, a su juicio, un retroceso en la seguridad y estabilidad laboral de picadores y banderilleros. Asimismo, existieron desacuerdos en los aumentos salariales a percibir.  El Niño de la Capea, por entonces presidente de los matadores, y la junta directiva de la Unión de Banderilleros y Picadores, se enfrentaron con dureza y no se llegó a un acuerdo. Ello tuvo como consecuencia que la citada unión de subalternos convocara una huelga de cuadrillas que paralizó la feria de Castellón, que vio cómo se suspendían todos sus festejos feriales. El acuerdo finalmente llegó la noche del 14 de marzo, con el arbitrio de José Barceló, y la feria pudo comenzar el día 15, aunque parte de los festejos hubieron de suspenderse y crearon un mal ambiente que repercutió en el resto del ciclo, en el que se registró un 20% menos de asistentes que la temporada anterior.

Un serial el de aquel año 1983, por mor de la citada huelga, se redujo finalmente a cinco corridas de toros, una novillada picada y un festejo de rejones, tres menos festejos de los inicialmente previstos. En el mismo, como ya ha quedado apuntado, la figura de Vicente Ruiz se ofreció como el principal atractivo con su doble comparecencia. Del resto de matadores, también el valenciano de adopción Dámaso González se anunciaba en dos tardes, lo mismo que el alicantino Luis Francisco Esplá. El resto de la torería andante, solo a una actuación por cabeza.

Con todo, en el mismo se encontraban anunciados prácticamente todos los líderes del escalafón de la temporada 1982, que habían sido Espartaco, con 69 actuaciones, Ruiz Miguel, con 60; Tomás Campuzano y Niño de la Capea, con 58; Dámaso González con 55; El Soro y José Luis Palomar, con 54; José Antonio Campuzano con 53, Emilio Muñoz con 51 y Luis Francisco Esplá con 47. Y, asimismo, el líder del escalafón novilleril, Luis Miguel Campano, quien sumó 55 ajustes de la mano de la propia empresa de la plaza de Valencia.

Estaba previsto el comienzo de la feria el día 12 con la tradicional desencajonada, en la que además iban a intervenir tres alumnos de la recién inaugurada Escuela de Tauromaquia de Valencia: El Dani, Alberto Ballester y Fernando Iglesias. Pero la citada huelga dio al traste con el festejo, así como con la corrida de rejones del día siguiente (que acabaría celebrándose en la mañana del día 19) y la novillada anunciada el lunes 14, en la que iban a tomar parte Curro Durán, Jaime Malaver y Manuel Romero Flores ante reses de Arauz de Robles.

Finalmente, el día 15 por fin dio comienzo con una novillada, en tarde fría y con escasa afluencia de público, en la que se lidió un encierro de Hermanos Rubio, con el hierro de Torrestrella, remendado con un sobrero de Lora Sangrán lidiado en 6º lugar, que dio un excelente juego. A pesar de ello, la terna no triunfó. Ni el voluntarioso y suelto aunque borroso y falto de personalidad Riverito, ni Luis Miguel Campano, espada de la casa, quien dio dos vueltas tras matar al segundo tras poner de manifiesto su bien aprendido oficio y conocimiento de los terrenos, aunque sin terminar de redondear su actuación.  Y Antonio Ruiz Soro II, hermano de Vicente Ruiz El Soro, debutó con picadores evidenciando un buen corte de torero, paseando el anillo tras despenar al astado de la presentación.

El ciclo siguió el 16 de marzo con una corrida de toros en la que se lidiaron reses de Fermín Bohórquez, con lustre y cuajo, aunque escaso fondo. El festejo se retransmitió por TVE y la plaza registró una escasa entrada en tarde de gélida temperatura. Del cartel inicial se cayó Ruiz Miguel y la terna compuesta por Manolo Sales, Tomás Campuzano y Espartaco se fue de vacío. Sólo la entrega, arrebato y disposición de Espartaco, quien recibió a porta gayola a su primero, que luego se rompió una pata, sacaron del letargo a los escasos espectadores asistentes.

 

Un gran encierro

El 17, con media entrada en los tendidos, el espectáculo lo pusieron los toros de Celestino Cuadri. Un encierro en el que destacó el toro “Forastero“, lidiado en quinto lugar al que el diestro Luis Francisco Esplá le cortó una oreja, y que por su bravura se llevó todos los trofeos de la feria, entre ellos el de la Diputación de Valencia y el de la Peña Taurina Jorge Herrera. Otro apéndice se llevó Esplá en el segundo y a oreja por coleta salieron sus compañeros de terna. Dámaso González, el hasta el momento gran ídolo de Valencia antes de la aparición de Vicente Ruiz El Soro, cortó un cartílago del cuarto a base de cercanía de terrenos, temple y continua exposición. Y Paco Ojeda, quien comenzaba la temporada que iba a ser para él de consolidación y en la que terminaría liderando el escalafón, también fue premiado con otro pabellón auricular del tercero por su toreo de cercanía de terrenos, aguante y exposición.

El 18 los toros de Matías Bernardos, que sustituyeron a los inicialmente anunciados de Manolo González, que habían sido rechazados por su falta de trapío, dieron escaso juego, y sus matadores se fueron de vacío. Ni un desdibujado Antoñete, quien fue pitado, ni José María Manzanares, quien recibió con una larga al segundo pero que aliñó ante lo deslucido de sus oponentes, ni Niño de la Capea, quien resultó volteado sin consecuencias, consiguieron tocar pelo.

El día 19 por la mañana se celebró el festejo de rejones que se había suspendido debido a la huelga de subalternos el anterior domingo. En el mismo, frente a un encierro de Murube, Manuel Vidrié cortó la única oreja de la mañana. Sus compañeros de cuarteto fueron Rafael Peralta y Curro Bedoya, quienes dieron sendas vueltas al ruedo, y Antonio Ignacio Vargas, aplaudido por su voluntad. Por colleras se llevaron otro trofeo Vidrié y Bedoya.

 

Triunfo de Muñoz

Por la tarde, con lleno en los tendidos y excelente temperatura, triunfó con muchísima fuerza el sevillano Emilio Muñoz, quien se llevó dos orejas tras sendos trasteos tan desgarrados como artísticos. Otra oreja fue a parar a manos de Vicente Ruiz El Soro tras matar al sexto, en la que era su primera comparecencia del abono, en tanto que Dámaso González se iba de vacío. Se lidiaron cuatro ejemplares de Juan Mari Pérez Tabernero y dos remiendos del hierro de Núñez del Cuvillo, lidiados en primer y sexto lugares.

Aquel mismo día en la plaza de toros de Xàtiva se celebró una becerrada organizada por la Escuela de Tauromaquia de Valencia, en la que actuaron Marcial Fernández, El Fundi, Rafael valencia y El Bote, y estoquearon dos añojos Miguel Asensi y Enrique Ponce.

Finalmente, el día 20 triunfó Vicente Ruiz El Soro, quien desorejó a “Tramposo”, un excelente ejemplar de Hermanos Rubio marcado con el número 19, en la que fue una de sus grandes faenas en esta plaza. Toro y torero estuvieron a la altura y la lidia se convirtió en un gran espectáculo. Sus compañeros de terna, Manolo Arruza y Luis Francisco Esplá se fueron de vacío, si bien brillaron en los tercios de banderillas, ante un encierro manejable del hierro anteriormente citado, que fue remendado por un sobrero de Félix Cameno que abrió plaza.

 

 

 

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.