El WhatsApp y las pipas, horroroso. Artículo de Carlos Bueno

Hay jóvenes hípermodernos que, tecleando sus móviles a velocidad vertiginosa, cuentan las corridas de toros a través de WhatsApp. Otros devoran pipas con un entusiasmo febril al tiempo que el torero realiza su faena. ¿Cómo se puede sentir la emoción del toreo así?  No me imagino a nadie escribiendo mensajes de teléfono ni comiendo pipas mientras Curro dibujaba una media en La Maestranza. 

 

 

Nada hay menos vibrante que un festejo taurino retransmitido por WhatsApp. Horroroso. Que los toros necesitan modernizarse es algo que vengo defendiendo desde hace tiempo. Pero una cosa es aprovechar las nuevas plataformas para publicitar, divulgar y mostrar la Fiesta siendo fiel a la liturgia y sin perder la seriedad, y otra bien distinta quedar aislado de la verdadera esencia de la tauromaquia a causa de la adicción al móvil.

 

La emoción es el ingrediente principal de una corrida de toros, y eso no se puede expresar en un frío mensaje de teléfono por muchos emoticonos que se adjunten al texto. Es más, la catarsis que provoca una faena o un lance de ella no se siente si uno no está verdaderamente sumido en el ambiente de la tarde, en el fondo de la lidia.

 

Pues bien, en uno de los últimos festejos que he presenciado delante de mí había tres jóvenes muy jóvenes y muy modernos tecleando con ambos pulgares palabras inacabadas y expresiones ilegibles a una velocidad de vértigo cada medio minuto. “Empieza d rodills”, “ahora x naturls”, “remata d pexo”, “desplant”, “plas, plas, plas”, “en el tendido está menganita”, “una carita sonriente”, “ejejeje”. Con ello permanecían asépticos, sin dejarse contagiar por la conmoción del toreo. Ni ellos se estaban enterando de nada, ni los receptores tampoco.

 

Y cuando pensaba que ya no podía estar más indignado, los vecinos de localidad destaparon un paquete de pipas y comenzaron a mordisquear. Eran unas pipas gigantescas que cada vez que las partían provocaban un ruido estruendoso. “Clikxxx…”, “clikxxx…”, “clikxxx…”, “clikxxx…”, “clikxxx…”, “clikxxx…”, “clikxxx…”. “¿Me das más?”, le decía uno al otro. Y yo pensaba ¿cuándo se acabará ese paquete infinito? No me imagino a nadie medianamente sensible comiendo pipas mientras Curro dibujaba una media en La Maestranza. No, comiendo pipas tampoco se impregna uno del aroma del arte.

 

Vaya tardecita pasé. Entre cibernautas y roedores apenas pude abandonarme al mundo de las sensaciones taurómacas. Será que me estoy haciendo mayor, o que aquella tarde no había demasiada emoción sobre el albero y por eso los raritos de mi entorno se dispersaban enviando whatsapps y mascando semillas. No lo sé, pero a mí me pareció horroroso.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».

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