Torear con un secamanos

 

Las embestidas de muchos toros son tan pastueñas de salida que a la mayoría no haría falta picarlos, y posiblemente tampoco banderillearlos. A este paso para practicar la tauromaquia del futuro no harán falta subalternos. Un poco preocupante ¿no?

 

 

Recuerdo vagamente, cuando yo era muy pequeño, ver a los peones de confianza de cada matador salir a recibir a los toros. Los primeros capotazos que se le daban al animal eran siempre de los banderilleros, que los citaban a prudente distancia, les caminaban hacia atrás, confiándolos en las embestidas, llevándolos largos y toreados, sin el mínimo recorte. Cuatro o cinco lances, generalmente dos por cada pitón y soltaban el percal a una mano mientras corrían a taparse en el burladero. El maestro se fijaba en las condiciones del astado, en su prontitud, recorrido, por qué pitón acometía mejor… y acto seguido trataba de lucirse adaptándose a las cualidades evaluadas.

 

En aquella época el toro solía embestir de salida con más brío, repitiendo de forma más pegajosa y quizá con menos clase que en la actualidad. Había una emoción diferente, no tan estética pero muy inquietante. Era todo como más variado, menos predecible; no sé si mejor ni me lo planteo. Los tiempos han cambiado y aquello no volverá. La tauromaquia está en continua evolución, hay que aceptarlo y adaptarse a ello. Se torea con mayor perfección que nunca porque el depurado comportamiento del toro lo suele permitir. Eso debe ser bueno, porque estoy convencido de que la pervivencia de la tauromaquia pasa por la creación de belleza. Lo que no es óbice para que el factor riesgo quede minimizado de forma excesiva.

 

Y no se trata de abogar por la alimaña; nada de eso. Pero tampoco de que el astado salga de chiqueros con una embestida tan boyante y pastueña que permita que se le reciba a una mano. Y no precisamente caminándole hacia atrás e intentando llevarlo largo, sino toreando con el capote flácido, como si de un paño secamanos colgando se tratase, erguida la figura y lanceando sin la mínima sensación de esfuerzo. Lo pudimos ver durante la pasada Feria de La Magdalena de Castellón. La situación resultó muy bonita, sorprendente incluso, pero es signo del estado en el que saltan los toros a la plaza. Su nobleza y suavidad es tal que a muchos ejemplares se les podría torear directamente de muleta desde que asoman por chiqueros. A la mayoría no haría falta picarlos, y posiblemente tampoco banderillearlos. Y, ni qué decir que, aquello de que un peón salga a parar al toro resultaría hoy inaceptable. A este paso para practicar la tauromaquia del futuro no harán falta subalternos, el número de profesionales en paro aumentará y la impredecibilidad en el toreo disminuirá. Un poco preocupante ¿no?

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».