Sebastián Castella dio una vuelta al ruedo al acabar con el cuarto.
Las Ventas, 17 de junio.
Corrida de Beneficencia.
Tres cuartos de entrada.
Toros de Juan Pedro Domecq, Daniel Ruiz, primero y tercero, y Victoriano del Río, quinto.
Sebastián Castella, ovación tras aviso y vuelta al ruedo tras otro aviso.
Emilio de Justo, silencio y silencio con aviso.
Fernando Adrián, silencio y dos orejas.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Toros serios y con variedad de hechuras y comportamientos. Colaboraron con los de pie a excepción del desrazado y escaso de fuerza tercero que debería haber sido devuelto. El sexto fue el mejor con clase, fondo y humillación que fue aprovechado por Fernando Adrián, encajándose por el pitón izquierdo y cortándole las orejas. El quinto codicioso y humillador estuvo a la defensiva en la corta distancia y Emilio de Justo no se entendió con él ni conectó con el público. Sebastián Castella tuvo un primero noble y justo de fuerza con el que exhibió toreo de ligazón sin estar acertado con el estoque. Al otro, manso y encastado, consiguió meterlo en la muleta sin la emoción suficiente para conseguir trofeo.
Fernando Adrián no pudo destacar en el saludo al de Juan Pedro Domecq, que cerró plaza, por falta de entrega del astado que estaba más pendiente de lo que ocurrió en el callejón que del capote. Brindó a Miguel Abellán para a continuación pasárselo por delante y por detrás con cercanía. Prosiguió desde el centro del ruedo, citando desde lejos y mostrándole la izquierda en dos series largas, la segunda cosiéndolo a la muleta y rematando muy atrás ante un público que jaleó las tandas. Con la derecha el recorrido fue menor y el cambio de mano con remate de un circular por la zurda enardeció los ánimos. En terrenos del tercio bajó el engaño, tiró del toro y otro circular con la izquierda enrollándoselo a la cintura abrochado con un excelente pase de pecho terminó de encandilar al respetable. Su feble primero, que brindó al Rey Felipe VI, mostró escasa fuerza y el público pidió su devolución, no atendida por el Presidente. Comenzó de rodillas con la muleta y fue arrollado afortunadamente sin consecuencias. Estuvo voluntarioso, toreando entre los pitones y con el público requiriéndole que estoqueara con prontitud.
Castella fue levantado del suelo por su primero en un quite por saltilleras. Además de tener justeza de fuerza dio una voltereta que mermó su escasa pujanza. Brindó al Rey. Instrumentó series de calidad por el derecho bajando la mano y con algún enganchón. Por el izquierdo ligó y el final por manoletinas gustó. En el otro, manso y encastado, inició semigenuflexo con la muleta por abajo ganándole terreno hasta el tercio. Consiguió meterlo en la pañosa y se lució en doblones, trincherillas y pases al desmayo. Dio muchos muletazos por ambos pitones pero faltó enjundia, sentimiento y la transmisión necesaria para remontar.
Emilio de Justo saludó con una larga cambiada junto a tablas. Brindó al Rey. El viento molestó durante la faena de muleta. No se fio por el derecho ante este encastado ejemplar que revolvió con rapidez. Por el izquierdo fueron de a uno. Con unas aseadas verónicas saludó al de Victoriano del Río. Inició con la muleta en la izquierda y sin probaturas. Por el derecho ligó, humilló y Emilio no terminó de asentarse ante este codicioso astado.









