Una oreja para un adiós

El Cid se llevó en Castellón la única oreja de una buena corrida de El Pilar.

Castellón, 28 de marzo. Tercera de abono. Media entrada.

Toros de El Pilar, desiguales de presencia pero de buen juego en conjunto, destacando el cuarto.

El Cid (de tabaco y oro), silencio y oreja tras aviso.
López Simón (de esmeralda y oro), silencio y ovación.
Román (de blanco y plata), ovación con aviso y silencio tras otro aviso.

De las cuadrillas destacaron Vicente Osuna e Iván García.

Paco Delgado

 

Tras dos días dedicados a los nuevos valores -de los que hay que destacar al valenciano Miguel Polope, al albacetense Alejandro Peñaranda y los locales Jorge Rivera y El Ceci-, la feria volvió a las corridas con un encierro de El Pilar, muy desigual de hechuras pero de notable juego.

Se despidió El Cid de esta plaza y su afición, que le hizo saludar tras romperse el paseíllo. Algo que ya no pudo hacer tras consumir su primer turno de actuación ante un toro alto y un tanto destartalado que empujó hasta derribar al caballo y que luego, si bien algo rebrincado y con un punto de gazaponería, embistió repetidor e incansable, sin un mal gesto y con una extraordinaria fijeza en la muleta del torero sevillano, que cumplió una faena muy larga que no llegó a prender en el tendido. Con el bravo cuarto, “Sonajerillo”, número 78, al que se dio muy mala lidia en los primeros tercios y fue siempre hacia arriba, creciéndose y exigiendo mucho mando y pocas dudas, anduvo serio y entonado con la derecha pero no llegó al mismo nivel al torear al natural, aunque se le procuró una oreja pese a que el estoque cayó bajo.

Se pidió con fuerza la oreja para Román tras matar a su primero, toro con mucho que torear y al que el valenciano, que se presentaba en esta plaza, encauzó sus acometidas y templó con mando sus embestidas, sobre todo por el pitón derecho. Al natural costó más pero acabó apurándole. no habiendo estado de más ese trofeo que se le pidió.
Volvió a dar distancia y mucho sitio al buen sexto, al que torea con temple y suficiencia, llevando lejos el viaje del toro y vaciando atrás el muletazo. Al natural bajó el ritmo y la concentración, yendo su labor a menos.

El segundo fue manso de libro. Huyó a coces de los picadores y cortó con mucho sentido en banderillas, dado un feo revolcón a un profesional tan experimentado como Jesús Arruga. Tampoco quiso saber nada de la muleta de López Simón, que le persiguió por el ruedo hasta fijarlo en los medios, pero sin que su oponente acabase de encelarse a pesar de la insistencia y la mucha coba que le dio su matador.
Se lució al veroniquear al quinto, otro cinqueño que romaneó en el peto y apretó hacia adentro en banderillas. Pese a que se le ahorró castigo en varas, pronto se quedó corto y comenzó a pararse, insistiendo mucho el de Barajas pero sin lograr sacar apenas nada en claro. Aunque, de haber matado a la primera, se le hubiese pedido la oreja en premio a su machaconería y tozudez en busca del triunfo.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…