¿Una historia sin retorno?

Por la plaza de Benidorm desfilaron las principales figuras de la segunda mitad del siglo XX y hubo un tiempo que temporada daba casi tantas corridas como Madrid o Barcelona.

 


José R. Palomar

 

 

En los años 60 una plaza meramente turística adquirió un inusitado auge, gracias al apogeo del turismo. Por allí desfilaron todas las figuras del toreo. Mondeño, Diego Puerta, Paco Camino, El Viti o El Cordobés. Y las figuras que sucedieron a aquella generación, en las venideras épocas. Un coso amplio, con unos arbustos en la zona de sol y unos rascacielos en el fondo, desde los que muchas personas podían ver la corrida tranquilamente, sin pagar (eso sí, a mucha distancia)… Hoy día ya no se dan toros en ese coso, aunque está en proceso de reformas, pero hay que desempolvar la historia y los recuerdos, para saber lo que nos dejamos atrás..

Uno de mis primeros recuerdos, en relación a ese coso, siendo niño, es viajar allí desde Calpe en autocar con mi hermano mayor y un empleado de los masoveros de nuestra casa, esperando ver (eso sí, desde un tendido alto) a El Viti y El Cordobés: eran dos toreros de estilos diametralmente opuestos, o sea que no existía gran “competencia”. Ambos cortaron orejas, por cierto.

Antes de empezar el festejos era una delicia caminar por el pasillo interior, donde figuraban, y todavía se pueden ver, carteles históricos que incluían a todas las figuras del toreo, a través de los años; durante el camino, tanto te tropezabas con la enfermería, como las oficinas de la empresa. Volviendo a El Cordobés, y muchos años más tarde, tuve la oportunidad de verlo desde burladero de callejón, junto a mi ex cuñado Alejandro Lasala, en el mano a mano que sostuvo con Jesulín de Ubrique, a mediados de los noventa. Ya no era el mismo, en cuanto a facultades, pero solventó con dignidad la papeleta. Ubrique era uno de sus principales admiradores, no en vano pidió torear ese festejo con él…

Servidor vivió también la eclosión de festejos televisados, por las cadenas generalistas (incluyendo Tele 5 y Antena 3) que sumaron uno de esos años, unas cien corridas a través de la pequeña pantalla. En una de las últimas, alternaban mi amigo (q.e.p.d.) Palomo Linares y Pedro Moya “Niño de la Capea”. Este último, al encontrarse con su compañero en el patio de caballos exterior le soltó entre sonrisas “Hoy no vienes vestido de blanco!”… Palomo sufrió una voltereta y un puntazo en el escroto que le obligó a visitar la enfermería. Hasta allí le llevaron las asistencias, entre ellos, Rafael Corbelle… Ese festejo lo retransmitía Tele 5.

 

Indultos

Cuando los indultos, dejaron de ser patrimonio de las plazas importantes de primera, y se trasladaron a los pueblos, en Benidorm hubo una tarde nocturna inolvidable: intervenían Joselito, con Litri y un tercer espada, siendo perdonada la vida a un astado. Lo de las corridas nocturnas se hizo habitual en Benidorm: fueron los años del boom de corridas televisadas, y algunos diestros mediáticos, como Litri o El Cordobés, podían haber actuado por la tarde en una plaza más o menos lejana… y a las diez de la noche estaban el patio de cuadrillas de Benidorm. Recuerdo un cartel compuesto por El Cordobés, El Fandi, y creo que completaba la terna Conchi Ríos en una época más reciente. Por cierto, El Cordobés (padre) eligió la plaza de Benidorm para su primera reaparición, a finales de los 70, que fue exitosa. El Diario de Barcelona, en la persona de su crítico taurino Juan Segura Palomares (ya fallecido), estuvo presente en el acontecimiento.

Y esos toreros, si no habían actuado por la tarde, aprovechaban en hoteles como el Cimbel o El Poseidón para, dentro de su apretada campaña, pegarse un baño en la piscina del hotel. El coso alicantino ha tenido múltiples empresarios: uno recuerda la etapa con Justo Benítez al frente (un hombre trabajador que trajo a diestros de renombre), que llevó el coso durante gran parte de la década de los 90, alcanzándose 40 o 50 festejos por temporada. Las corridas solían darse los domingos, pero como el turismo estaba en pleno auge (90% de ocupación) podía darse también un jueves, u otro día de la semana. En Semana Santa era tradicional programar un festejo con figuras del toreo el Viernes Santo. Para reclamar la visita del turismo, en las afueras de la plaza sonaba a todo volumen, un disco de pasodobles. Y en la gran explanaba que circunda la plaza, los que encontraban sitio, dejaban el coche (a falta de aparcamiento oficial).

En la penúltima etapa coincidieron en un cartel Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez, corrida organizada en las postrimerías de la temporada, (o sea, a finales de Septiembre), allá por el 2005. En el 90 y 91, conEspartaco liderando el escalafón,vimos en la barrera de la plaza a Norma Duval y Eduardo Zaplana (recordemos que empezó su carrera política como alcalde de la población). Benidorm fue uno de los últimos cosos, antes de su lesión de rodilla, en que actuó El Soro (en su época buena), y en sus filas militaba como subalterno todo un maestro de plata, como fue Rafael Corbelle. También hubo espacio (menor) para las novilladas y festivales taurinos.

 

Ortega Cano

Hay que reseñar que José Tomás debutó con picadores como novillero, en la plaza de Benidorm el año 1993. Un desconocido, todavía entonces, Alejandro Talavante, hizo el paseíllo en el 2006, impresionando a todo el mundo Este reportero llamó, ilusionado, a Julio César Iglesias (entonces en Las mañanas de RNE) quien en posterior programa dio cuenta de esa novedad. Como era novedad cuando hizo El Cid un paseíllo, acompañado de Miguel Palomo Linares actuando en tercera posición del cartel. Todavía no se sabía lo que daría que hablar el maestro torero de Salteras…

Benidorm no ha vivido sólo de las figuras, ya que también tuvieron su protagonismo las escuelas de Alicante, y de la propia Benidorm: sus alumnos pisaron ese ruedo, con raya roja en el tercio. Al frente de la de Benidorm estuvo muchos años Jorge Prado. Y no olvidemos las numerosísimas tardes que pisaron ese ruedo alicantino Luis Francisco Esplá y José Mari Manzanares (su rival más directo, y con más años de alternativa).

En los últimos (sino el último año) con toros en Benidorm, se puso frente a la nave en funciones de empresario (como parte de una comunidad mas amplia) el maestro Ortega Cano. Hubo carteles interesantes, pero no era tan brillante el dinero recaudado en taquilla, y aquello duró poco. Por cierto, la tarde en que estuvimos, recogimos los pases en la taquilla de manos de la hija adoptada de Ortega, Gloria Camila…

Y precisamente, en la época en que ejercía de empresario José Ortega Cano decidió vestirse de luces, ya en los últimos estertores de su carrera, y actuó en el coso de Benidorm. Y no estuvo mal ni mucho menos, como hacía presagiar su delicado estado físico. La clase y el poso, al contrario que la condición física, no se pierden nunca…

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