Un Miranda, apellido de ilustre abolengo taurino, y ya de cuarta generación, está intentando la maravillosa aventura de ser torero.
Se trata de Emilio Miranda, alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia y quien alterna sus estudios con su preparación en la escuela taurina.
Miembro de una muy torera, acrisolada y respetada dinastía, ya que es bisnieto de don Luis Miranda Davalos empresario, entre otras muchas, de las plazas de toros de Granada y Valencia.
Nieto también de Emilio Miranda Casas, empresario de asimismo de un gran número de plazas, y apoderado de una amplia nómina de importantes toreros.
E hijo de Emilio Miranda Sanz, quien no ha faltado tampoco al desempeño de la tradición familiar.
La imagen corresponde a un tentadero que tuvo lugar el pasado viernes en la finca De Machancoses de Cheste. Personalidad, y buen gusto tiene este nuevo Miranda, quien cambia los despachos por los ruedos, y tiene la ilusión de figurar en los carteles, no como empresario, sino anunciado para hacer el paseíllo como torero
Buen estudiante en las aulas, ante los astados apunta maneras y no le falta afición. Eso es lo más importante. Pero también lo son la constancia, el esfuerzo y el espíritu de sacrificio. Para poder triunfar. En lo que se proponga.
Foto: Paco Haro








