Alberto Donaire, de la Escuela Taurina de Valencia, se mostró como un torero preparado y con oficio, y ya presto para el salto al escalafón superior. Firmó una faena limpia y templada, de torero hecho. Mató de una estocada atravesada y media lagartijera.
Daniel Moset, de la Escuela Taurina de Guadalajara, recibió a porta gayola a su antagonista, al que luego lanceó con vibración tanto de rodillas como de pie. Banderilleó con espectacularidad y acierto. A pesar de su buen concepto, no terminó de entenderse y de acoplarse con su antagonista, en un trabajo en el que faltó entendimiento y templanza. Acortó los terrenos, en su largo trasteo, y luego le costó mucho cuadrar al novillo al pasarse de faena. Mató a la última.
Bryam Segurita, de la Escuela Taurina de Alicante, firmó una torera apertura con ayudados por alto al tercero. Torero de apostura y verticalidad, .Ligó los muletazos siempre expresivo y con amplia comunicación con el público. Mató de una estocada trasera.
David Fernández “El Gali”, de la Escuela Taurina de Málaga, exhibió buenas formas, aunque algo ligerito, y con escasas aperturas. ligó los muletazos, en una faena cumplidora pero escasa de sometimiento.
Javier Cuartero, de la Escuela Taurina de Alicante, perfectamente vestido de torero, no se acopló con el capote. Luego con la muleta fue afianzándose, y logrando meter en los vuelos de la misma a su novillo, en una faena que fue a más. Mató de una estocada de efectos fulminantes.
Alejandro Rubio, de la Escuela Taurina de Madrid «Yiyo», dió un auténtico sainete en el tercio de banderillas. Luego con la muleta anduvo con mejor aire, en un trabajo de ligazón. Con todo, el conjunto su faena fue de largo metraje, aunque escaso mensaje. Y mal rematada con las armas toricidas.









