Toreros y futbolistas no son imprescindibles

Se habrán dado cuenta que se puede vivir sin toreros, futbolistas, deportistas en general y mundo del espectáculo.

 


Ricardo Díaz-Manresa

Pues en este tiempo de pandemia, de coronavi (lo escribiré así en lugar de coronavirus para acortarlo y facilitar su pronunciación más rápida y segura),  o de chinavi (porque de allí nos vino) se habrán dado cuenta que se puede vivir sin toreros, futbolistas, deportistas en general y mundo del espectáculo. Y hemos descubierto los inteligentísimos y muy egoístas seres humanos que los imprescindibles son:

–        Todo el personal sanitario desde  médicos a  celadores. Todo el personal de los hospitales.

–        Los farmaceúticos.

–        Los agricultores que siembran y los trabajadores que recogen las cosechas.

–        Los ganaderos.

–        Los pescadores.

–        Los transportistas que nos traen los alimentos. Benditos camioneros.

–        El personal de limpieza . Basureros (cada noche con sus camiones recogiendo los contenedores), los que limpian las calles, hospitales y en todos los sitios necesarios.

–        La policía nacional con su estupenda labor.

–        La policía local que tanto ayuda.

–        El ejército dando ejemplos continuos de solidaridad y eficacia, a pesar de los locos catalanes y algunos vascos.

–        Los comerciantes en su labor de servicio.

–        Los esenciales (alimentación, farmacia, banca etc).

–        Los supermercados y sus trabajadores.

–        Los mercados y sus empleados.

–        Los sacerdotes en hospitales, tanatorios y cementerios cumpliendo una fantástica labor en tiempos en que los hospitalizados están solos y los fallecidos no tienen ni quien les acompañe en su entierro. Eso… si los familiares saben dónde está el cadáver tras búsquedas dramáticas o  esperas insoportables para recibir las cenizas de sus seres queridos.

Incluso para los creyentes, todos los rezos de religiosas/os, de clausura o no. Y todas las oraciones de los seglares (¡que ahora por fe, convicción o miedo se reza más que nunca!). Como dice una amiga de mi mujer, en cuanto el ser humano ve las orejas al lobo se caga por la pata abajo…Y es comprensible. Porque no nos acordamos de Santa Bárbara más que cuando truena.

Imprescindibles todos los nombrados más arriba. Pero los toreros, futbolistas, deportistas en general y todos los artistas del espectáculo no. No son imprescindibles. Podemos pasar sin ellos.

Pero –cuidado- no para siempre. No son imprescindibles pero sí necesarios.

Porque en tiempos normales (e incluso en los otros) no sólo de pan vive el hombre.

Pues ya los esperamos en la normalidad (cuando llegue) para que nos hagan la vida más feliz o divertida. O irritante. Que nos aparten por minutos de nuestros problemas.

Pero ha quedado claro en de estos tiempos de coronavi o chinavi quiénes son imprescindibles y quiénes no.

La sociedad inmediatamente “anterior” a la pandemia parece que no lo tenía tan claro.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.
Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.
Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.
Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).
Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.