Es la hora del recogimiento. Hora del reloj eterno, que no tiene minutero. Hora de orar.
Si ha existido un torero que haya vivido con fervor la religión ese ha sido, Juan García “Mondeño”, quien pasó de matador de toros a dominíco.
Mondeño se quedó dentro de la capilla, pero la toma de hábito se tuvo que hacer fuera, porque no se cabía.El torero recordaba así aquel día tan especial para él:
“Al salir me impresionó al ver mas de cien fotógrafos. Antes de la ceremonia bajamos al coro, y uno de los periodistas se coló con una máquina debajo de la chaqueta y empezó a hacer fotos. Yo cerré el libro de oración y el padre maestro vino y echó de allí al fotógrafo. Para mí tomar el hábito ha sido distinto a todo lo demás. Fue algo más íntimo, más próximo. mientras que tomar la alternativa fue una ceremonia brillante, pero externa, a la vista del público”.









