Una pésima lidia puede tener efectos negativos para el matador protagonista, pero acusar a un torero de la ruptura de un convenio es pasarse de la raya.
Toreaba Jaime Malaver la corrida del centenario de la plaza El Toreo de México. Los toros eran de Zacapetec, Una ganadería muy dura, comparable en ocasiones a la de Miura.
Un amigo de Malaver, llamado José Antonio Llaguno, el de la divisa de San Mateo, le había advertido:
– A partir de mañana se invalidará el convenio con España. Así es que, aunque no te gusten los toros, como será la última corrida que puedas torear en México, hazlo, cobra y en paz.
Al día siguiente pegó un petardo tan grande, que cuando regresó a España, le decían sus compañeros:
– Malaver has pegado un petardo tan grande, que se ha roto el convenio por tu culpa.
La verdad es que se pasaban de la raya…









