Litri, vestido de “mono”. En sus comienzos, Miguel Báez “Litri”, a pesar de que en su casa se conservaban algunos útiles taurinos, una tarde en la que vestía un “mono”, recuerda que un día, cuando comenzaba, salió de toriles un toro como si fuese una exhalación.
Cuenta Litri: “No lo dudé, me puse delante para provocar la arrancada y le di tres o cuatro pases, El público me animaba, y seguí dándole muletazos como podía.
Hasta que al final me cogió y me dejó la ropa hecha unos zorros.
Lo primero que pensé fue “Lo que me va a decir mi madre cuando me vea con el mono roto.”
La dueña de la casa donde se había vestido, trató de curarle las heridas y magulladuras sufridas con alcohol y yodo.
La buena mujer consoló a Litri, diciéndole:
– No te preocupes por el mono, que ahora mismo yo te lo voy a coser y a recomponer como pueda.
Litri agradeció a la señora su interés, cuando de pronto entró en la casa el alcalde de la localidad, para preguntarle si estaba dispuesto a matar el toro que tenía preparado para el día siguiente.
Naturalmente el Litri, aceptó. Eran sus comienzos…









