La Vaquilla del Ángel ha cambiado mucho desde que uno la conoció, siendo un infante que incluso daba sus primeros pasos sin ayuda paternal. Las Peñas “circulaban” por la ciudad a los sones de los instrumentos que los propios peñistas hacían sonar. Las noches eran plácidas. Sin riadas de gente, cubata en mano o litrona al brazo como ahora. Otros tiempos. ¿Mejores? Ni eso ni lo otro, que dirán los más. Otros tiempos, digo. Pero ahora La Vaquilla del Ángel es una jauría humana, donde las noches son interminables, donde el ruido -no confundir con la música- daña los tímpanos de cualquier ser humano que precie conservar sin sobresaltos.
Ahora, en estos tiempos, las noches del jueves, viernes y sábado previo al fín de semana de La Vaquilla son un tormento. O casi. Llega el domingo, el día de la merienda en la plaza de toros, y la cosa renueva normalidad de excepción. Quiero decir que quedan en la ciudad las gentes de la propia ciudad, las Peñas, los turolenses de adopción…Domingo y Lunes de Vaquilla, son una historia que nada tiene que ver con los tres días previos. Es La Vaquilla del Ángel…la fiesta más popular, como reza la primera estrofa de su Himno. Los toros ensogados de la madrugada del lunes; de la plaza a la “nevera”, al otro lado de la ciudad, ida y vuelta en cada uno de los cuatro toros que se sueltan. Baja y sube; sube y baja. Como si nada. Es la tradición la que manda. Y ya se sabe como son las tradiciones cuando son, como en este caso, un ritual como religioso. Esa madrugada del Lunes de Vaquilla, antes, en la plaza de toros la fiesta es contínua. Y en los tendidos las mantas hacen su aparición para abrigar los cuerpos ya castigados por la fiesta. Porque esas noches de La Vaquilla, es casi normal que las madrugadas sean más que frescas. Las mantas y el “morro con judías”, que sirve para recuperar la barriga de tanto exceso bebedor.
La Vaquilla del Ángel!!! Cuantas he gozado!!!. Otros tiempos. Pero Teruel también existe fuera de La Vaquilla, claro que sí. Os recomiendo una visita fuera de fiestas. Os recomiendo la primavera o el otoño, pertrechados con una “rebequica” por si acaso. Teruel: el múdejar en su máximo esplendor. Las Torres del Salvador y San Martín, la de San Pedro, la Catedral…y el Mausoleo de los Amantes -Diego e Isabel-. La Ciudad de los Amantes, los Amantes de Teruel, Diego e Isabel. Bonita historia/leyenda. A lo Romeo y Julieta de la Italia romántica. Y el Torico. En lo alto de la columna que se alza en el centro de la plaza de su mismo nombre. Ahora luce “pañuelico” al cuello, costumbre de tradición más reciente, si es que las tradiciones pueden ser recientes. Es La Vaquilla del Ángel…la Fiesta más popular. Teruel, existe…incluso antes y después de la Vaquilla del Ángel.









