Los destrozos causados por la dana del pasado 29 de octubre también afectaron a varias ganaderías ubicadas en la provincia de Valencia y especializadas en la cría de animales para los festejos populares.
Una de ellas fue la de Fernando Machancoses, en Cheste. En la finca de La Vinagra, cuyas vallas fueron arrasadas, el agua atrapó a sus vacas y toros a izquierda y derecha, formando una uve con ellas en el medio y había que garantizar que tuvieran agua y comida. La luz y la conexión a internet se había ido la tarde anterior y los accesos en coche estaban cortados, por lo que no podía avisar a nadie. Había que asegurar un camino para que los camiones pudieran traer comida y garantizar el agua y gracias al Ayuntamiento ese mismo día pudimos tener accesos con el camión. Para el Ayuntamiento de Cheste la prioridad eran los humanos, luego los animales y después los cultivos. Más allá del ayuntamiento, los primeros días Machancoses recibió una lluvia de ayuda. En las primeras horas una docena de aficionados se acercaron a ayudar a poner todo en orden y a los días llegaron los ofrecimientos. «Hemos recibido donaciones de comida de la Diputación de Soria, de ganaderos de Aragón y Navarra y también de la Consellería de Agricultura», agradece Machancoses.
El domingo 27 de octubre, la M de Fernando Machancoses lucía por las calles de Cheste en la clásica entrada de toros y caballos del Día de la Flor que daba por finalizada las fiestas patronales de Cheste.
El ganadero acabó dos días antes de las lluvias la temporada de bous al carrer tras diez meses de éxitos. Hacía un mes que se acababa de alzar con el triplete, la victoria en los tres concursos taurinos más prestigiosos de la región: Onda, Vall d’Uixó y Segorbe.









