Tauromaquia en green. Lo que entendemos por éxito

Finalizó la Semana Grande 2018. Si entendemos que en el éxito, lo extraordinario es la excepción y que la norma es el fracaso, entenderemos que vivimos una Aste Nagusia en la que vimos muchas cosas y de toda índole.

 

Paco Villaverde

 

Vivimos la vulgaridad de los que se empeñan en no entender el toreo como un arte y vivimos el arte en muchísimas de sus vertientes: Recuerdo a Roman aguantando el paron de un toro que le hacía garabatos en la barriga, recuerdo a un Manzanares mentalmente fuera, pero así y todo, siempre deja retazos de toreria, un PONCE más en maestro que nunca remando contra la adversidad y cuando llegaba a la orilla la espada le falló.

Recuerdo a un Roca Rey insultantemente joven, seguro y poderoso que además quiere buscar la senda del toreo ortodoxo: dejó un cambio de mano para que continue haciendo arabescos sobre la arena de Vista Alegre hasta él año que viene. Recuerdo a un Juli con mucho gusto en su toreo en la primera tarde, aunque como dijo alguien: que poco dura lo bueno Julian. Recuerdo el concepto de la Lídia de Chacón con los Miuras, la torería de Pepe Moral y el coraje del rubio francés. A Diego Urdiales ya no lo recuerdo porque los milagros se viven, tan intensamente, que no se paran en el cerebro, se archivan en el alma.

Urdiales nos reconcilió con el toreo de siempre, con la elegancia inaudita que siempre ofrece la naturalidad, con el toreo adaptado a los límites físicos del torero, sin forzar la fisonomía del artista para deshacerse de la bravura y no para conducirla como se pretende vender; me reencontré con El Viti, con José Fuentes, con Curro Vázquez, con Julio Robles, con el PONCE más sereno, me encontré con el toreo de siempre y no con el toreo de prestidigitación que se exhibe por las plazas como si de circo se tratara.
Eso es el toreo, eso y nada más que eso y sepan que no va a saltar ese toreo siempre porque los milagros no suceden siempre.

Seguro que ustedes podrán aportar más cosas que se vieron, pero milagros solo hubo uno: Diego Urdiales.