Joselito lo consiguió todo, su poder excedía a la órbita taurina, podía mandar y lo ejercía. Era respondido en su visión de conjunto sobre la fiesta, pero no daba la sensación de ser una persona feliz, no me refiero a sus relaciones de pareja; se le conoce cierta proximidad con la actriz dramática catalana Margarita Xirgú y su apasionado amor por la hija de Pablo Romero, no cristalizados.
También se le observa una dependencia materna más allá de lo normal, tal vez la pérdida de su padre a una edad muy temprana podría haber provocado ciertos aspectos de esa dependencia mencionada. Su estado de salud estaba afectado por ciertos problemas intestinales con cuadros febriles altos que le hicieron guardar reposo en muchas ocasiones. Son muchas las circunstancias a analizar. Nunca hizo temporada americana hasta que su estado anímico, en su último año, aconsejado por Juan, se decidió a ir a Lima.
¿Qué le pasaba a Joselito? Su sonrisa en la plaza era plena, su soberbia y poderío le hacían sentirse feliz, pero porqué esa mueca de melancolía en el perfil de su sonrisa. Sería la carga del peso de la historia? O una infancia de híper protección maternal?
¿Qué provoca la tristeza de un dios menor?








