Taurinismo pésimo

Malas costumbres que hay que erradicar.

 

 


Ricardo Díaz-Manresa

 

 

MONTERA SIN CAPOTE . Tantos tontos que lo hacen, incluídas figuras y toreros de alto nivel. Salen al tercio a recoger una ovación y sólo con la montera. Y, si hay vuelta al ruedo u oreja, sueltan inmediatamente el capote, si lo llevan, y se agarran a la montera, en escena y figura ridículas. Con la montera van tan felices como un tonto con un lápiz. No se dan cuenta de que lo torero es llevar el capote, porque es arma fundamental en el toreo. En cambio la montera es un añadido hasta del que se podría prescindir para torear, como se prescinde –por ejemplo- en las corridas goyescas o algunos toreros por prescripción facultativa por heridas o lesiones en la cabeza. Sorprende tanto tonto cómodo. Tantos tontos de la montera. Tan agarraditos a ella. Ni capote ni montera : las dos manos son suficientes. Si no quieren capote, tampoco montera. Que piensen qué es lo más torero.

CORRIDAS INTERMI NABLES.- Por ahí puede venir fuga de espectadores. Movimientos lentos desde que empieza la lidia con muchos tiempos muertos y faenas larguísimas. Antes, eran raros los avisos. Ahora lo raro es que no escuchen uno o dos por coleta en cada faena. Es todavía más raro que un festejo dure dos horas. Lo habitual hoy son dos horas y media y de ahí en adelante. Esto no puede ser. Un buen trabajo de investigación sería conocer cuántos avisos por corrida hay de media y la duración de los espectáculos, también en cifra media. Los listos dicen que los avisos son eso: aviso de que el tiempo pasa. Sí, pero la duración cansa, incluso en las corridas entretenidas. Y sorprendentemente también en algunas de las buenas.

PRESIDENTES INMADUROS.- O por preparación, o por afición o por debilidad. O por dureza y, en consecuencia, injusticia. Hasta tal punto que los presidentes son los que más miedo me dan. Más que los toros. Incluso más que el público que, muchas veces, no sabe ni lo que ve ni lo que pide. Los presidentes son los garantes del prestigio de la plaza.

OREJEROS DE “LA MAYORÍA”. Hay que dar orejas porque la primera es del público (verdad) y porque hay mayoría (mentira). Estos lerdos no saben que MAYORÍA ES LA MITAD MÁS UNO. Es decir, un pañuelo cada dos espectadores…Se vería la plaza más blanca que una montaña con nieve y, claro, habría poquísimas orejas en la temporada. Ahora hay peticiones más o menos nutridas, pero pronto dicen los orejeros que hay mayoría, que el presidente tarda mucho en darla o que no tienen sensibilidad. Seamos maduros, equilibrados y justos. Y al que se la merezca y la pidan muchos pues que se la den.

CONCESIÓN DE TROFEOS.- Muchas veces la justicia y la equidad no funcionan porque hay trofeos emocionales. Triunfa el sentimiento del momento. Es decir, si hay cogida durante la faena y después la espada entra y el toro cae rápido, casi siempre hay oreja, sin valorar a veces el trasteo anterior.

Y…LAS MULILLAS.- Que son en bastantes ocasiones las que obligan al presidente a conceder. Van muy lentas a recoger al toro y tardan mucho en engancharlo…Y claro pasa el tiempo y los gritos aumentan y los pañuelos, quizá menos que gritos, siguen ahí…Y cae la oreja.

Son temas tan urgentes o perjudiciales que cada uno merecería un largo artículo, pero hay que decirlo ya e insistir. Y seguiré insistiendo.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.
Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.
Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.
Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).
Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.