Tarde de vueltas

La terna estuvo por encima del ganado.

 

Las Ventas, 23 de junio.

Un tercio de entrada.

Toros de Valdefresno

Morenito de Aranda, silencio tras aviso y vuelta al ruedo.

Francisco Espada, vuelta al ruedo y silencio.

Juan de Castilla, silencio y vuelta al ruedo.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

La terna no escatimó entrega, demostró suficiencia y dio una vuelta al ruedo cada espada. Morenito de Aranda lo intentó en su primero pero la justeza de fuerza limitó su duración y no le permitió lucimiento, en el otro demostró solvencia lidiadora cuajando muletazos de importancia por el pitón izquierdo. Francisco José Espada echó el resto en su primero y se acopló por ambos pitones, no siendo posible, por el escaso desplazamiento y tardeo en la embestida del que le correspondió como resto de lote mantener el mismo nivel. Juan de Castilla arriesgó en ambos, citó con pureza, y sometió a los que le tocaron, que terminaron rajándose y queriendo tablas. Los toros de Valdefresno tuvieron presencia, metieron la cara con nobleza, duraron poco y mansearon, salvo el primero, el segundo con un buen pitón izquierdo y el sexto durante el tiempo que quiso pelea.

Morenito de Aranda saludó a portagayola con una larga cambiada de rodillas, que ejecutó con limpieza, continuando en pie por vibrantes verónicas ante el codicioso astado. Empujó en la primera vara. Al comienzo de la faena de muleta se dio una voltereta que le mermó fuerza y condicionó la lidia, blandeando en la siguiente serie. Por el izquierdo lo llevó a media altura sin obligar y ligando. En la siguiente tanda por el mismo pitón la escasa fuerza solo los permitió de a uno, con mando pero sin transmisión. Su segundo en la muleta resultó rebrincado, deslucido y midiendo. El viento molestó, arriesgó y se lo pasó cerca por el derecho. Por el izquierdo citó en la corta distancia y provocando con el cuerpo consiguió varios de a uno mandando, con enjundia y conectando con el público. Dio una vuelta al ruedo.

Francisco José Espada se resintió, al terminar de ejecutar la segunda verónica, de la herida producida a consecuencia de su reciente cornada, teniendo que pasar por la enfermería al terminar de lidiar a su primero. Hizo el esfuerzo y aguantó por el derecho la exigente embestida. Pasó al izquierdo y se plantó con quietud tirando del toro. En la siguiente por el derecho tragó resultando algo atropellada. Mayor emoción tuvo con una serie ligada por el izquierdo en la que bajó la mano con transmisión, con la inoportunidad de sufrir un desarme. Continuó por el mismo pitón pero no terminó de remontar, aunque recibió el apoyo del respetable que valoró la arriesgada actuación, incluso ligó con posterioridad tres derechazos uno de los cuales fue mirando al tendido. Hubo petición de oreja no concedida y vuelta al ruedo. Lanceó con lucimiento a su segundo. El viento dificultó su labor con la muleta, el toro se mostró irregular en la embestida, no consiguió transmitir, tardeó y llevó la cara alta. No tuvo opción.

Juan de Castilla brindó su primero al público. Inició citando de rodillas desde el centro del albero tragando en tres y rematando en pie con un vibrante pase de pecho. En la siguiente serie por el derecho, poniéndose en el sitio, instrumentó tres con el compás abierto aguantando tardeo y medición sin inmutarse. En la tanda posterior por el mismo pitón al sentirse podido ya quiso irse el toro. Dejándosela puesta en la cara consiguió ligar y tirar con exhibición de mando. A continuación se fue definitivamente a tablas y se lo pasó con firmeza por el derecho sobreponiéndose al molesto viento. En su segundo Raúl Cervantes y Rafi Gloria saludaron en banderillas. Con la muleta citó con la derecha desde los medios bajando la mano, dándolo todo el torero, llevándolo uncido a la muleta y conectando con el público en dos series por el mismo pitón. Por el izquierdo aguantó sacándoselo con la muleta y sin moverse del sitio. Desgraciadamente se rajó, fue hacia tablas y terminó parándose.