Talavante, genialidad en estado de madurez

Para romper plaza y para contextualizar se antoja relevante escribir que quien firma estas líneas nunca ha sido un “talavantista” convencido, convicto o confeso. Hoy, de todas todas, sí. No es que los periodistas tengamos que ser partidarios, o sí, pero prefiero a quienes escriben con pasión que a quienes lo hacen por interés. Y al que suscribe le apasiona el toreo, muchos toreros y muchas embestidas. Sin corsé, sin prejuicios, sin tópicos, sin demagogias. Más allá de los matices, me emociona igual un cárdeno Santa Coloma con el hocico por la arena que un burraco de Torrestrella.
 Valencia. Salvador Ferrer.
Las opiniones del periodista, crítico, analista o aficionado varían, evolucionan, se transforman e incluso mutan. Ahí reside la flexibilidad analítica e intelectual ante un arte mágico: el toreo. De esta reflexión –de la variabilidad lógica de una opinión, valoración, diagnóstico o crítica- subyace una obviedad pero los intereses y los fanatismos espurios de ciertos “críticos con o sin licenciatura” y de ciertos medios alimentados por el sistema hacen que las opiniones muten poco o nada. Como los banners o las vallas de publicidad estáticas.

Alejandro Talavante ha deambulado unos años entre la irregularidad y la genialidad. También es verdad que a los toreros irregulares, frágiles, se les echan más cuentas que a los toreros de técnica pluscuamperfecta, regularidad insultante y trayectoria descomunal como es el caso de los maestros Ponce y Juli. Discutir lo indiscutible es deporte nacional en España y el toreo no escapa de tal aseveración.

Hará cosa de dos años en uno de los programas especiales de El Albero de COPE Valencia con motivo de la Feria de Fallas de Valencia, Juan Pedro Domecq nos dijo a mí y a Paco Aguado, brillante periodista y buen colega, que estaba viendo hacer cosas en el campo a Talavante que tarde o temprano iban a sorprender a los públicos. Juan Pedro es un gran ganadero y un excelente aficionado. Bingo.

Alejandro Talavante es hoy un torero genial. Imprescindible para entender los eslabones del toreo y su evolución. Eso se explicará con el tiempo de los inicios taurómacos del siglo XXI.  Una mano izquierda prodigiosa desde sus arranques como novillero, un concepto que aúna madurez y creatividad, el factor sorpresa siempre en su mentalidad de artista y en sus muñecas de seda. La arrucina se erige como una especie de firma talavantista o talavantina. Posiblemente, una suerte que, sin ser especialmente fundamental o contenedora de la profundidad o la hondura del natural, adquiere dimensiones especiales por la emoción, el riesgo y la verdad. Y por la imposibilidad física de ocupación de espacios. Los terrenos del toro y del torero. Tiempo ha le leí a José Carlos Arévalo, anterior director del semanario especializado 6toros6, que cualquier suerte es fundamental cuando se interpreta con verdad. Algo así.

Creación y evolución son conceptos que torean por colleras. Todo creador está en constante búsqueda. Búsqueda de perfección, de sentido, de inquietud, de incertidumbre, de explosión. Todo en Talavante se ha vuelto más torero. El toreo más despacio, la cadencia, el abandono, el desmayo, el relajo de la conciencia de plenitud. La madurez como estado artístico en el que casi todo sale. El derechazo es más sublime, el embroque más torero, el concepto más pulido. Con la izquierda, la mano de los billetes, la mano por antonomasia de los artistas más revolucionarios, de los toreros más artistas, el trazo es más rotundo, más redondo, más profundo. La hondura que cala. El muñecazo del final del tramo del muletazo se ha vuelto inverosímil, los toques imperceptibles.

El arte es pura seducción, psicología que se impone ante la fuerza indómita y salvaje del toro. La embestida moldeada al antojo del torero. El dominio cabal sin apariencia de sometimiento. El toreo que aflora. La fluidez que brota. La naturalidad que inunda toda gran creación. Talavante, con un palmarés intachable especialmente en Las Ventas, es un torero distinguido. En Talavante han cabido muchos Talavantes en su trayectoria. Muchos registros, conceptos solapados, pulidos. El de ahora es un artista genial. En estos tiempos, imprescindible.

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