Tal día como hoy: Muere Juan Belmonte

 

Hoy, día 8 de abril, se cumple el aniversario del fallecimiento de uno de los toreros más importantes de la historia de la tauromaquia. Un espada a quien se considera el creador del toreo moderno.

Enrique Amat

 

Un torero, además, a quien la intuición de la afición valenciana, en palabras del magistrado Mariano Tomás, contribuyó a descubrir. Y es que, ya desahuciado por la afición de Sevilla tras sendos fracasos sufridos en la Maestranza sevillana, se vino a Valencia en busca de mejor fortuna. Hasta que un 26 de mayo de 1911, alternando con Francisco Hernández España y Francisco Yeras Barquerito de Cordoba en la lidia de un encierro de la viuda de Soler, hizo el paseíllo en Valencia para actuar en una novillada sin picadores. Lo hizo con un vestido con un vestido de mugre y oro.

Al aparecer por el portón de cuadrillas, su figura solanesca despertó tanto la sorpresa como la hilaridad de los aficionados. Pero luego, dos horas más tarde, cuando se lo llevaban en volandas a la enfermería con un puntazo en el muslo derecho, lo solucionado valenciano intuyeron que aquello era una revolución en las formas de torear. Aquel aspecto solanesco despertó tanto la sorpresa como la rechifla de los aficionados. Pero luego, dos horas más tarde, cuando se lo llevaban en volandas a la enfermería con un puntazo en el muslo derecho, los aficionados valencianos intuyeron que aquello era una revolución en lo que hasta entonces eran las formas de torear.

Y es que Juan Belmonte, que así se llamaba aquel novillero, introdujo un nuevo concepto de la tauromaquia. En vez de torear sobre las piernas y a la defensiva, como se hacía por entonces, toreaba muy asentado. Muy quieto, y basando sus faenas en el juego de muñecas. Pisando terrenos que hasta ese momento se consideraban inverosímiles. Los aficionados y profesionales, entre ellos Rafael El Guerra, le auguraron un muy corto futuro. Pero Juan fue capaz de consolidar aquello. Y llegar a afirmar y de mostrar que, en contra de lo que hasta ese momento se decía, e la plaza todos los terrenos son de torero, porque no hay registrador de la propiedad que diga que los terrenos son del toro.

La simbiosis entre el toreo enciclopédico de Joselito el Gallo, que era el gran dominador del toreo por aquel entonces, y las formas revolucionarias de Belmonte dieron lugar al nacimiento de la Edad de Oro de la tauromaquia y a la génesis del tuyo moderno tal como ahora se entiende.

A Joselito, su rival y amigo,  lo mató un toro en la plaza. Y aquello no lo llevó bien un Juan, quien en una ocasión, cuando Ramón del Valle Inclán le dijo aquello de: “Juan, eres el mejor torero que hay.  Solo te falta morir  en la plaza”. Le contesto aquello de: “Se hará lo que se pueda, Don Ramón, se hará lo que se pueda”.

Belmonte llegó a la vejez. Y no lo llevó bien. Su colega Ignacio Sánchez Mejías, tras una retirada, volvió a los ruedos con una frase que Miguel Hernández puso en sus labios en la obra de teatro titulada “El Torero más valiente”: “Voy en busca de Dios, que me lo dejé en la plaza”.

Juan, el gran revolucionario del toreo, aquel Pasmo de Triana que se relacionó con intelectuales, no lo encontró en la plaza. Y salió a buscarlo a la desesperada. Porque, parafraseando la célebre canción de Bob Marley: “Ya no podía seguir esperando en vano.”

Y hablando de Belmonte, y para que los aficionados puedan aprovechar estos dia de confinamiento para la lectura y el cine, hay que hacer referencia al libro Juan Belmonte, matador de toros de Manuel Chaves Nogales. Un autor nacido en Sevilla en 1897. Hijo del también periodista Manuel Chaves Rey, consagró toda su vida al periodismo, campo en el que escribió reportajes, crónicas, columnas y entrevistas, que fueron publicados en diversos periódicos españoles de la época.

Entre sus obras destaca la biografía de Juan Belmonte, editada en 1935 bajo el título Juan Belmonte, matador de toros, su vida y sus hazañas. Se trata de uno de los mejores libros taurinos que se han publicado. Vio la luz en veinticinco entregas, entre los meses de junio y diciembre de 1935 en la revista Estampa, y más tarde fue ya editado como libro. En él, Belmonte narra en primera persona su vida de forma novelada. Toda su trayectoria, taurina y humana, está reflejada en estas páginas.

Comenzando por su infancia en los barrios sevillanos de la Macarena y Triana, sus sueños adolescentes, sus triunfos y sus fracasos, la tristeza y la miseria de las capeas en los pueblos de Andalucía y Castilla. Tampoco falta el retrato del pintoresquismo de los ambientes taurinos y literarios de Madrid, que tanto prodigó, así como sus viajes a América. La película que filmó Juan Sebastián Bollaín se trata de un testimonio fiel de una época, fruto del encuentro entre Belmonte y uno de los mejores periodistas españoles de aquel tiempo. El estreno de una película sobre la figura de Juan Belmonte, uno de los toreros más importantes que ha dado la historia de la tauromaquia, considerado como el gran revolucionario del toreo y quien se encargó de asentar las bases de lo que es el moderno sentido de la lidia, despertó en su momento una gran expectación entre los aficionados.

Belmonte, torero legendario, pasó a la historia sobre todo por su innovador concepto del arte de torear. Pero también por la rivalidad y la amistad que le unió con Joselito, junto con quien protagonizó la llamada Edad de Oro de la Tauromaquia, época que supuso la creación del toreo moderno. Juan tuvo además una apasionada manera de vivir y supo rodearse de intelectuales relevantes de la talla de Ramón Pérez de Ayala, Sebastián Miranda, Ramón María del Valle Inclán y José María de Cossío, entre otros.

Y la figura de Belmonte tuvo también presencia en el mundo del cine. El reto de filmar la vida de este extraordinario personaje corrió a cargo del cineasta Juan Sebastián Bollaín. Nacido en Madrid en 1945, es director, productor y guionista de cine y televisión. Personaje polifacético, ya que además es diseñador y editor de libros y publicaciones, principalmente relacionados con la arquitectura y el urbanismo. También ha sido profesor de Composición y Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Sevilla y es profesor de interpretación en el Instituto de Teatro de Sevilla (CAT).

El estreno de esta película tuvo lugar en 1995. Sus principales intérpretes fueron Achero Mañas, quien encarnó con gran acierto la figura de Belmonte, lográndose en figuración además un enorme parecido físico con el legendario espada. Por su parte, el matador de toros Luis Miguel Calvo, famoso entonces por su participación en la serie televisiva Juncal, fue el encargado de representar la figura de Joselito el Gallo. Y otros papeles relevantes estuvieron a cargo de Jesús Bonilla, Mónica Molina, Natalia Menéndez, Raúl Freire y Lautaro Murúa.

 

 

 

El film se adentra en la personalidad del conocido como Pasmo de Triana, trazando una historia que va desde su adolescencia por las calles de Triana, ejerciendo el oficio familiar de quincallero, pasando por sus correrías nocturnas y taurinas en los campos de Tablada. Luego, de la mano de Calderón, su descubridor, consigue vestirse por primera vez de luces. Tras un fracaso inicial en la Maestranza de Sevilla, viaja a Valencia en busca de mejor fortuna. Allí sorprende a los aficionados por su revolucionaria concepción de la tauromaquia. Y, ya con aureola de torero emergente, se

produce su posterior aldabonazo en Sevilla y arranca entonces su vertiginosa carrera.

 

La tercera parte del film se desarrolla en 1962, durante la última semana de vida del diestro. Las escenas taurinas de una película que, como se dice en la jerga, no terminó de romper, fueron rodadas principalmente en la plaza de toros de Aranjuez y como doble de Belmonte se utilizó al matador de toros madrileño Luis Delgado, quien tenía una contextura física muy similar a la del torero sevillano.

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.