Tal día como hoy. Cuando El Cordobés se tiró de espontáneo en Las Ventas

Antes de ser figura, admirado y millonario, Manuel Benítez pasó varios años de penurias y calamidades, llegando a tirarse como espontáneo en varias plazas, entre ellas, Las Ventas. Hoy hace 67 años de aquello.

 

Ya antes, aquel maletilla que, hatillo al hombro y midiendo las carreteras a golpe de alpargata, buscaba el momento oportuno para darse a conocer, había saltado como espontáneo en algunas plazas, como las de Córdoba o Aranjuez. Y el domingo 28 de abril de 1957, en una tarde nublada, gris y desapacible, repitió la suerte y se lanzó al ruedo en una corrida que se celebraba en la plaza de toros de Las Ventas. Fue en el quinto de la tarde, recibiendo una gran paliza del toro y siendo arrestado a continuación.

Toreaban, con toros de Escudero Calvo, los actuales victorinos, nada menos, el mejicano Antonio del Olivar, al que se repetía tras su buena actuación del domingo anterior y que fue el que mejor estuvo también en esta corrida, Pablo Lozano y Juan Antonio Romero, que confirmaba su alternativa. Cuando saltó la barrera, aquel maletilla que se hacía llamar El Renco -en honor a su padre, que había utilizado el mismo alias- perdió el equilibrio y cayó al suelo, recibiendo una tremenda paliza junto al burladero del tendido 6. Por fortuna no resultó herido y sólo salió con la ropa hecha trizas.

No desesperó, aunque ocasiones tuvo para ello -hasta cuando decidió emigrar a Francia para trabajar como temporero en el campo fue rechazado…-, y tras hacerse llamar Palmeño, y ya con el sobrenombre que le haría famoso y rico, El Cordobés, el 15 de agosto de 1959 se puso por primera vez un traje de luces para torear en la plaza toledana de Talavera de la Reina, con Carlos Barroso y ante erales de Mariano García.

Casi justo un año después, el 27 de agosto de 1960, hizo su debut con caballos. Fue en su pueblo, en Palma del Río, lidiando novillos de Juan Pedro Domecq. Cuajó una buena tarde y salió a hombros de sus paisanos al cortar 4 orejas y un rabo. Su carrera hacia el éxito había encontrado, finalmente, el impulso necesario. Su perseverancia, el carisma que siempre tuvo, su extraordinaria inteligencia y su buena estrella, que pese a que tardó en dejarse ver estuvo ahí siempre, le sacaron finalmente adelante. También influyó una buena campaña publicitaria organizada por su entonces apoderado, Rafael Sánchez “El Pipo”.

El Cordobés surgió de repente, y pese a su estilo poco, o nada, ortodoxo, satisfizo las expectativas de muchos españoles que vivían en aquella época con ansias de progreso y de mejora en una sociedad en pleno desarrollo. Llenó las plazas, arrastró masas y en poco tiempo se convirtió en el amo y señor del toreo, siendo el último torero que de verdad ha mandado en el negocio taurino.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…