Sólo el pataleo

El paupérrimo juego de los novillos de Victoriano del Río dio al traste con el festejo estrella de la feria de Algemesí.

 

Algemesí, 30 de septiembre.
Octava de feria.
Lleno absoluto.
Novillos de Victoriano del Río, de muy deficiente presencia, sin fuerza y de poco juego.
Marcos Linares (de blanco y oro), oreja y dos vueltas al ruedo por propia iniciativa.
Nek Romero (de azafata y azabache), oreja y bronca.
De las cuadrillas destacó Víctor del Pozo.

Paco Delgado

Foto: Mateo
El festejo estrella de la feria respondió a las expectativas sólo en cuanto a asistencia: lleno a reventar en los cadafales y en las terrazas colindantes. No cabía un alma. Por lo demás la función fue un fiasco y acabó en escándalo.

El ganado condicionó decisivamente su desarrollo y resultado. El encierro de Victoriano del Río fue chico, demasiado, justo de fuerza, cómodo de cabeza y aunque noble y manejable no tuvo emoción alguna. Para colmo el cuarto novillo de la tarde se echó tras el segundo tercio y costó Dios y ayuda que Nek pudiese darle algún que otro muletazo. La gente pidió con fuerza el sobrero y también el novillero algemesinense solicitó lidiar otro novillo. Pero no hubo acuerdo entre la Comisión organizadora y el entorno de Nek y al final, como también se habían ido ya los picadores, no hubo sobrero y sí cabreo monumental del respetable.

Nek se lució al torear de capa y tirar de repertorio con el que abrió plaza, al que cuidó muchísimo, sin apenas dejar que se le picase. Aun así llegó tambaleante a la muleta. Inició con dos largas tandas de rodillas, una por cada pitón, un trasteo en el que estuvo muy por encima de su oponente, demostrando estar puesto y preparado para hacerlo con enemigos de más enjundia.
Pese a que no se picó al cuarto y se tramitó el segundo tercio con tan solo dos pares de banderillas, el novillo no tuvo apenas fuerza, echándose ya antes de que Nek montase la muleta, gastando el de Algemesí su turno en perseguirle para intentar sacar algún muletazo, llevándose hasta un revolcón en el intento. Intento baldío.

Marcos Linares dejó que le dieran duro a su primero en varas, lo que acusó en el último tercio. Luego se fue afianzando y permitió una faena superficial y de poco compromiso, muy de cara al tendido.
También le pegaron de lo lindo en el caballo al tercero, que luego fue noblón y manejable, sacando Linares otra labor efectista y a menos.
Luego el novillo se rajó y ahí acabó todo, aunque el novillero se dio dos vueltas al trapezoide en medio del jolgorio de la gente.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.