Pues en Sevilla como en Madrid hay un mano a mano y corrida de único espada por lo que volverán los sobresalientes esas 4 tardes como hace poco ÁLVARO DE LA CALLE en LAS VENTAS. Y espero que sólo hagan el paseíllo o un quite. No más cornadas o accidentes.

Ricardo Díaz-Manresa
El día de la desgracia de EMILIO DE JUSTO la plaza se quedó de piedra : 5 toros para un desconocido. Y es que el sistema de elección del sobresaliente hay que cambiarlo y ponerle un poco de lógica y algo más de justicia.
El público, es verdad, va a ver a los dos del mano a mano o al espada que se encierra voluntariamente con 6 toros, pero hay que garantizar más sus derechos en previsión de los problemas que puedan surgir.
¿Cómo? En primer lugar y urgentemente, prestigiando la figura del sobresaliente que ahora es un cero a la izquierda y, para eso, hay que poner en marcha un nuevo sistema. Por ejemplo, sólo podrán ser sobresalientes los que hayan toreado 6 corridas o más como espadas de cartel en las tres temporadas anteriores, con lo que así, y teniendo que hacer frente para sustituir al torero herido o accidentado, hay una mínima garantía de que habrá espectáculo. Ahora, algunos sobresalientes se prepararán por si acaso pero la mayoría ni está en forma, ni en edad ni en ilusión.
El caso de ÁLVARO DE LA CALLE es excepcional.
Pero el colmo es que, cuando hay dos sobresalientes por ser la corrida de único espada, está el sobresaliente del sobresaliente. Es decir, en el caso de Madrid, le correspondía todo al primer sobresaliente y sólo actuaría el segundo en el caso de caer herido el primero. O sea, sobresaliente del sobresaliente. Lo lógico sería repartirse los toros que quedan, actuando primero, eso sí, el más antigüo.
Con el cambio del sistema conseguiríamos:
1.- Dar posibles oportunidades a espadas en activo, que torean poco.
2.- Elegir a toreros que están preparados
3.-Garantizar los derechos del público
4.- Crear nuevas ilusiones
5.- Y por supuesto revalorizar la figura del sobresaliente
Lo de ALVARO DE LA CALLE fue excepcional y casi milagroso. Por eso, lo lógico sería darle oportunidades en carteles y plazas para prepararse y que pueda alternar su figura de sobresaliente con la de torero preparado. No puede ser que ÁLVARO reconociera que no había toreado una corrida desde hacía no sé cuántos años.
Este sistema ilógico e irracional de nombrar y contratar sobresalientes tiene que terminarse. No se puede ser sólo sobresaliente sino antes torero que es contratado para matar corridas, aunque sean pocas.
Esperemos que en Sevilla y Madrid salgan bien los sobresalientes de los dos mano a mano y de las dos corridas de único espada.









