Enrique Amat, Castellón
El penúltimo festejo de la feria de la Magdalena tenía como aliciente el cartel de arte. Una terna de espadas de corte artístico, cada uno dentro de su propio concepto, sentimiento y expresión.
Se dice que el mejor aficionado es aquel a quien le caben más toros y más toreros en la cabeza. Y por eso hay que respetar y valorar todo tipo de concepciones de la tauromaquia. Aquí tienen cabida todos: los artistas, los valientes, los técnicos, los que ofrecen una concepción incluso deportiva del toreo.
Pero si a uno le dan a elegir, se queda con el tema del arte. Aunque a veces sea una apuesta arriesgada, porque el arte muchas veces significa también desigualdad. Pero es que no se puede estar bien toda las tardes. Decía Marcial Lalanda, y no le faltaba razón, que en el toreo se puede aprender todo. El oficio, la técnica e incluso el valor se puede dominar a base de ir conociendo la técnica y la profesionalidad. Pero que el arte es un don de Dios y lo mandan desde arriba. Se tiene o no. Y ese arte hay que ponerlo en solfa ante un animal hostil y a una hora predeterminada.
Lo cierto es que el día no se presentó lo más colaborador para la terna de artistas. Lluvia, frío, aire por la mañana, aunque luego amainó a la hora del paseíllo Con todo, y a pesar de las negras previsiones meteorológicas, se dejaron caer desde Valencia el vicepresidente de la Generalitat Vicente Barrera, el Conseller de Agricultura Jose luis Aguirre y el jefe de la policía local de Valencia Jose Vicente Herrera. Desde el Club Taurino de Londres, Ivan Moseley estaba fiel a su asistencia anual a esta feria. Al igual que el empresario Pepe Tamarit desde Valencia y el ganadero Ignacio Sáez Mansilla con su familia.
Y para colaborar, presuntamente, a esta creación de arte, se eligieron toros de Domingo Hernández como lienzo para que los artistas mostrasen y compusiesen ese su arte, con dos remiendos de Álvaro Núñez.
Pero el lienzo no sirvió para que los artistas plasmasen sobre él su arte. Desiguales de presentación, desfondados, noblones, desentendidos y sin ninguna raza, dieron pocas opciones.









