El Juli y el público del Domingo de Resurrección

La afición taurina de Sevilla daba el pistoletazo de salida a su abono en un domingo de Resurrección cargados de motivos para la expectación con un cartel sumamente atractivo. Un cartel donde se preveía una tarde de triunfos y en donde se cumplió la profecía de tarde expectación, corrida de decepción. Los cuvillos salvando el quinto, decepcionaron, anduvieron faltos de fuerza y casta.

 

Sevilla, 9 de abril.

Festejo del Domingo de Resurrección.Lleno de “No hay billetes”,

Toros de Núñez del Cuvillo, el cuarto como sobrero.

Morante de la Puebla, silencio y silencio.

El Juli, silencio y dos orejas.

Roca Rey, palmas y ovación.

 


Pepe Ruciero

Foto: Toromedia

 

Una tarde que vino marcada por la faena de El Juli a su segundo, al que le cortó las dos orejas, unas orejas más que generosas ante un público enardecido, deseoso de triunfo que pedía con insistencia un segundo trofeo y que le fue concedido, por la generosidad de un presidente que dejó el listón de la Maestranza a muy bajo nivel. Si esta muestra de benevolencia ha sido en La Maestranza, que nos queda de rigor para las plazas de segunda, de tercera y por supuesto para el resto de feria.

Abrió plaza un colorao de bonitas hechuras donde Morante, lo cuidó en varas. Con ínfimas opciones, el de Cuvillo fue quedándose en la acometida, faena insípida del maestro de La Puebla que pasaportó de pinchazo y estocada. Su segundo se lesionó durante la lidia y salió de sobrero un castaño que le supo poco al cigarrero,se encargó de masacrarlo en el caballo. Salió con la espada de matar y ante la bronca monumental del respetable metió el brazo y pasaportó a su burel.

El Juli se ajustó por verónicas en su primero ,de nuevo la falta de fuerzas de este jabonero fue evidente ,aunque Juli tiró de técnica y oficio ,sacó agua de donde no había. Se gustó sobre la zurda entre la débil embestida y las protestas justificadas del respetable .Con su segundo meció el capote con cadencia ,le replicó Roca Rey con un aplaudido quite por chicuelinas y tafalleras.Tras brindar al público, ejecutó muletazos de largo trazo sobre el único toro que mostró fondo, los naturales iluminaron el cenit de la faena y de nuevo con la diestra alcanzó la conexión con el beneplácito ,un público de domingo de Resurrección entregado. Le fueron concedidas dos excesivas orejas.

Roca Rey lanceó con soltura a su primer toro, tras dos pares correctos de Viruta que incluso se desmonteró ante la insistencia del público deseoso de aplaudir. El peruano lo intentó, entre la nula transmisión de su oponente.

Con su segundo dejó la impronta de su buen hacer, con ajustados pases que pusieron la emoción en el ruedo, su toro se fue vaciando, al igual que su faena que finiquitó con una estocada.