Sergio García, subcampeón del mundo de motociclismo en la categoría de Moto 3 en 2022, en la actualidad encabeza la clasificación de esta temporada en la categoría de Moto 2. Ayer revalidaba este liderato en Gran Bretaña. Nueve victorias en grandes premios, veinticinco podiums, tres pôles, cinco vueltas rápidas. Un piloto de prestigio y un gran campeón que además no tiene empacho en mostrar su afición a los toros.
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Enrique Amat
En las plazas de Valencia y Alicante estuvo junto con su amigo, el novillero de Algemesi Juan Alberto Torrijos, de quien incluso hizo de mozo de espadas la tarde del 28 de julio en Valencia sin dudar en saltar al ruedo cuando aquel fue volteado.Un orgullo y una satisfacción para los aficionados, el que un campeón como él haga proselitismo del toreo.
“Para mí era una gran ilusión. Yo tengo mucha afición desde pequeño. Soy de Burriana, y en mi pueblo y en mi casa siempre se ha hablado de toros y he vivido muchísimo el ambiente. Sobre todo, tengo que agradecérselo a mi abuelo, que fue el que me inculcó la afición y el que me llevaba a las plazas. A partir de ahí me surgió mucha admiración y respeto por todos los toreros. A mí siempre me ha seducido mucho la fiesta de los toros.”
Empezando con los paralelismos entre los toros y el motociclismo, ustedes se juegan la vida en los circuitos, igual que los toreros en las plazas. Da miedo verles cómo van esas velocidades por el asfalto. Y eso lo lleva mucho la afición.
“Sí, uno se juega la vida por afición. Claro que luego te haces profesional, pero es lo que te ha gustado desde pequeño y lo que has soñado desde muy niño. Es lo más bonito del mundo. Un sueño, y te acostumbras a vivir con esa responsabilidad.”
Usted se pone delante. Y tras jugarse la vida en los circuitos, no le hace ascos hacer sus pinitos como torero.
“Siempre he sido un aficionado práctico. Antes, saltaba los toros en las capeas, en las calles, en los recortes. Esa fue mi escuela. Pero ahora el toreo que me gusta es el de la plaza. El de los muletazos y grandes faenas.”
Y el miedo siempre está ahí. En el ruedo y en el asfalto.
“Nosotros estamos acostumbrados a superar, al igual que los toreros, el miedo, pero este lo tienes día a día. Entrenas todos los días, te subes a la moto. Tienes 22 carreras al año. Y ya estamos acostumbrados. Yo llevo desde los tres años subiéndome a una moto, convivo con ella. Por eso paso más miedo cuando me pongo delante de un animal, porque no estoy tan acostumbrado a eso. Pero cuando acaba la temporada, siempre voy a algún tentadero a matar la afición.”
Y es amigo de toreros.
“Con Jose Vicente Almagro, y ahora junto a Juan Alberto Torrijos, son amigos de hace mucho tiempo y me hace mucha ilusión estar con ellos, les intento ayudar. Estoy a su lado. Me gusta acompañarles, hablar con ellos, compartir sus experiencias. Comentar con ellos cómo han ido las cosas. Ahora tengo mucha ilusión porque Juan Alberto debutará con picadores en Algemesi. Si no tengo ese día carrera, ahí estaré. Pero todo depende del calendario porque nos han cambiado alguna carrera.”
Si la plaza de Las Ventas es la catedral del toreo, seguramente habrá también un circuito que sea el equivalente a la plaza de Madrid.
“Hay muchos circuitos emblemáticos. El de Assen en Holanda, Silverstone en Reino Unido, pero para mí el más importante es Austin, en Estados Unidos. Ese sí que es la verdadera catedral del motociclismo. También el de Cheste, que es el de casa, cuando las gradas están llenas de aficionados de Valencia. De los tuyos. El primer año que salté a este circuito me dió mucha responsabilidad. Luego, no hay circuito comparable a Las Ventas. Cada circuito depende sobre todo del piloto. Y de las características que tiene el circuito. Para mí el de Estados Unidos es el más técnico, el más delicado. Es muy complicado, porque tienes rectas en las que se alcanzan los 300 km por hora, y eso es tremendo y hay que demostrar mucho talento.”
Son dos profesiones en las que uno se juega la vida. El torero, ante el toro, y ustedes corriendo a esas velocidad por los circuitos.
“Son dos formas de jugarse la vida, eso sí. Con todo, a mí me da más miedo ponerme delante de un toro. La moto la controlo, la domino, y más o menos sé por dónde voy. Delante del toro todo es mucho más complicado, porque tiene reacciones imprevisibles. Pero es otra profesión maravillosa.”
Subirse a lo más alto del pódium debe ser como abrir una puerta grande.
“Puertas grandes, no he abierto, pero el momento del pódium es como tocar el cielo con las manos. Sobre todo cuando suena el himno de España, en el que te acuerdas de la gente que te ayuda, que te apoya, que está a tu lado. Que se sacrifica junto a ti. Con especial ilusión recuerdo el primer pódium, la primera victoria en el mundial que fue en Valencia. Yo venía de haber quedado segundo en Malasia, pero lo de Cheste fue algo excepcional. Tenía 16 años y gané una carrera que fue de infarto hasta la última curva.”
Siguiendo los paralelismos entre el motociclismo y el toreo, una caída debe ser como una voltereta.
“Sí, las caídas son volteretas y cornadas. Todos los pilotos, al igual que los toreros, tenemos el cuerpo lleno de cicatrices, estamos marcados. Yo ya tengo diez operaciones, roturas de huesos, golpes. Estuve un año en Estados Unidos en la UVI con una perforación de riñón. Esto es parte de esta profesión y lo asumimos sin especial problema.”
Al igual que los toreros, ustedes se recuperan de las caídas como ellos de las cornadas. Parece que son de una pasta especial. Borja Jimenez sufrió una cornada en Pamplona y a los diez días mataba seis victorinos en La Línea de la Concepción. Ustedes se dan un golpe en los entrenamientos y al día siguiente están en la parrilla de salida.
“Una pasta especial no, yo creo que son las ganas que tenemos de querer triunfar. Porque sabemos lo que nos ha costado llegar donde estamos, y no queremos perder ninguna oportunidad. Por eso intentamos que vaya todo más rápido. Con operaciones que nos permitan recuperarnos antes, luego los fisios, un gran trabajo de recuperación y con eso tiramos para adelante.”
Si en el toreo hay maestros de referencia, como Morante de la Puebla o Manzanares y otros muchos, también ustedes tendrán referencias en el mundo del motociclismo.
“Por supuesto. Yo ahora voy de líder del mundial, pero mi gran referencia es el segundo de la clasificación, Ai Ogura, un japonés que va en mi equipo y es un rival muy duro de batir. Y también tengo que citar por ejemplo a Fermín Aldeguer, que está llamado ganar este mundial y el año que viene correrá e MotoGP.”
La parrilla de salida tiene algo de patio de caballos. Ustedes se miran a la cara, como los toreros.
“A ellos la montera no les tapa la cara, y nosotros con el casco tenemos más difícil mirarnos. Pero cuando nos levantamos el protector, sí que nos fijamos en las miradas. Y la verdad es que con ello uno analiza cómo va a salir cada uno, se ve la mirada, la expresión, la determinación con la que uno va a saltar a la pista.”
Igual un podio en Austin lo cambiaría por la puerta grande de Las Ventas.
“Las puertas grandes las dejo tanto los toreros consagrados como a los que tienen que llegar. Y ahora el sueños es que Juan Alberto, que va a debutar com picadores en Algemesi, pueda llegar a abrir muchas puertas grandes. Ahí estaré yo para ayudarlo. Y para dar testimonio de mi afición a la fiesta de los toros.”
Foto: Martínez Cantero









