La Justicia ha anulado la decisión del Ayuntamiento de Madrid de cambiar el nombre de la calle dedicada al torero El Algabeño en virtud de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Y es que el magistrado Ramón Fernández, titular del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 de Madrid, ha considerado que el Comisionado que dirige Francisca Sauquillo, “lejos de aportar hechos concretos, realiza un juicio de valor”. La citada Sahuquillo justificaba su propuesta en el hecho que: “José García Carranza (1902-1936), apodado Pepe El Algabeño, torero y terrateniente andaluz, en julio de 1931 estuvo involucrado en la muerte de cuatro obreros en el Parque de María Luisa de Sevilla y prestó voluntaria colaboración en la limpieza política de los barrios populares de Sevilla por Queipo de Llano al inicio de la Guerra Civil”.
El problema es que la calle no estaba dedicada a la persona que se cita en ella, sino a su padre, José García Rodríguez, que también fue torero y usaba el mismo apodo.
Con todo, “aun admitiendo que se tratara del hijo, resulta que tampoco estaría justificado el cambio de la calle”, explica el juez puesto que, como él mismo señala, la Ley de Memoria Histórica pone como excepción que el nombre del espacio se haya adoptado por razones artísticas. “No parece que en su día se pusiera el nombre de la calle para agradecer o ensalzar la colaboración con la dictadura, sino, más bien, por razones de su quehacer en la tauromaquia”, asegura Fernández.
Lo cierto es que Carmena y sus acólitos, además de sectarios y exclusivos, son unos ignorantes circulares. Se les mire por donde se les mire. Y es que el torero al que se dedica la calle es José García Rodríguez Algabeño, un matador de toros nacido en La Algaba el 21 de septiembre de 1875. El 22 de septiembre de 1895 tomó la alternativa en Madrid, de manos de Fernando Gómez El Gallo, quien le cedió la muerte de toro Pasajero, de la ganadería del Veragua, en presencia de Emilio Torres Bombita. Se cortó la coleta en Pontevedra, el 11 de agosto de 1912, después de haber toreado quinientas dieciocho corridas.
Y estos sectarios, a quienes se les llena la boca de palabras como sostenibilidad, transparencia, movilidad e inclusividad, en su cerrilismo lo han confundido con su hijo José García Carranza Algabeño, quien tomó la alternativa el 29 de julio de 1923 en Valencia, de manos de Rafael Gómez El Gallo y el mejicano Juan Silveti como testigo, ante toros de Campos Valera. Este espada también fue actor e Intervino en películas como La medalla del torero, La hija del Corregidor y Currito de la Cruz.
Aquí en Valencia, los conmilitones de Carmena todavía no se han metido con las calles y plazas dedicadas a Manolo Granero y a Vicente Barrera. Todo se andará.
Sectarios, resentidos e ignorantes. ¡Qué gentuza!









