Entre condicionantes e imponderables

Ruiz de Velasco hizo lo más destacable de la tarde ante un deslucido encierro de El Añadío.

 

Algemesí, 21 de septiembre
Tercera de feria.
Lleno.
Novillos de El Añadío, bien presentados pero desrazados y deslucidos.
Tomás González (de celeste y plata), silencio tras aviso y silencio.
Ruiz de Velasco (de esperanza y oro), vuelta al ruedo y vuelta al ruedo.

Paco Delgado

Foto: Mateo
Sigue sin levantar el vuelo la tradicionalmente bulliciosa y triunfal Feria de las Novilladas y tampoco la tercera función del serial tuvo mucho contenido. Para empezar el juego de los novillos de El Añadío dio para tirar cohetes. Se esperaba más, mucho más del ganado. Sangre Santa Coloma, presencia irreprochable, cuajo… pero poco dentro. Imponderables.
Tomás González reapareció tras la grave cornada sufrida hace unos días en Arganda del Rey. Y ya sea por lo reciente del percance, tener cercano el olor del cloroformo o la cicatriz todavía sin cerrar, lo bien cierto es que anduvo toda la tarde dubitativo y con muchas precauciones. Su primero fue siempre a su aire, sin entrega alguna y menos codicia, quedándose corto enseguida y creando muchas dificultades a su matador, que no estuvo tampoco muy por la labor y estuvo fatal con el estoque.
Su segundo derribó al caballo y se llevó luego lo suyo y la propina, llegando al último tercio a la contra y con peligro. No se confíó el novillero, toreando a la defensiva  y cortando pronto por lo sano. Los condicionantes.
Eduardo Ruiz de Velasco se lució al veroniquear a su primero y en el quite posterior.  El animal fue mirón y probón, pero el novillero no volvió nunca la cara, con actitud y compromiso.
El que cerró plaza fue, además, muy blando y se paró casi de salida. Ruiz de Velasco, animoso y muy compuesto, fue traído de él para sacar todo lo que tuvo en una labor afanosa en la que arrancó los fuetazos uno a uno hasta que ya no quedó ni uno, aunque el conjunto no tuviese más brillante que el pundonor y ls ganas que puso un novillero que se quedó con su marcador a cero pese a que el público pidió otra vez la roja sin que desde el palco se dicen por enterados. Más condicionantes.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.