En cualquier charla que mantuvieras con Fernando Sánchez Dragó (sabiendo que era aficionado) resultaba casi imposible que no surgiera el tema de los toros. Lo era desde pequeño, su ídolo fue Hemingway y como él, corrió los Sanfermines en diversas ocasiones. Habitual en los festejos de las Ventas desde el burladero de callejón, y de otros muchos cosos.¡Llegó a ser arenero en Ronda!.En su literatura siempre aparecían términos taurinos: “cargar la suerte”, “dejar colocado en el hoyo de las agujas”, etc… A finales del trimestre del 2022 la Federación Nacional Taurina le entregó un premio. En este artículo sacaremos a relucir datos y anécdotas (puede que desordenadas) que reflejan una de las principales pasiones del escritor.
José R. Palomar
Dragó ya dedicó páginas enteras a la Fiesta en su obra emblemática “Gárgoris y Habidis.Una historia mágica de España”, que fue Premio Planeta, a la Fiesta. Uno de sus libros estrictamente taurinos es “Volapié, toro y tauromaquia”.Ya avanzando en el tiempo, en el libro “Pacto de sangre” (que escribió al alimón con su hija Ayanta en el 2013) contó las vicisitudes de un divertido viaje a Nimes para ver a su ídolo en aquel entonces, José Tomás, días que coincidieron con el inminente nacimiento de su último hijo (Akela, que ahora cuenta con casi 11 años). Y las circunstancias que propiciaron perderse aquel acontecimiento, muy a su pesar, para regresar con urgencia a Madrid, reclamado por familia, y sobre todo su pareja japonesa, en aquel entonces Naoko.Llegó a tiempo de llegar a ver nacer su cuarto hijo ¡a los 75 años!
Le gustaba ver los toros desde cerca, por eso optaba (al menos en las Ventas) a estar en el burladero de callejón, que le propiciaban sus contactos. Y si no, en otras plazas, siempre primeras filas. Pero quizá no vio tan cerca los toros, como cuando su amigo Francisco Rivera Ordóñez le invitó a ser arenero en la tradicional Goyesca de Ronda, en el 2009. Eso lo contó y escribió, como una de las satisfacciones taurinas mayores en su vida…
Además de Ordóñez, era amigo de muchos toreros: Paula, Enrique Ponce, y sobre todo los últimos tiempos Morante de la Puebla, al que siguió por la piel taurina de España. Incluso coincidieron en sus simpatías por Vox. También de subalternos como Víctor Hugo Saugar (de la saga de los Pirri) con parentesco familiar a través de su hija.Y entre sus toreros preferidos (a partir de la década de los 50) figuran: Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez, El Viti, Manolo Vázquez, Curro Romero, y el citado antes, su amigo Rafael de Paula. Un diestros con el que sintonizó mucho, sobre todo en lo personal, fue el maestro Luis Francisco Esplá, porque decía “sabe explicar de forma didáctica, y con sólida formación intelectual el espectáculo taurino”…Con él cenó más de una vez en el restaurante El Cranc de Altea. Y se relacionaron mucho, sobre todo cuando se retiró el alicantino. Incluso acudió a uno de los programas de entrevistas de Dragó.
Como decíamos, corrió los Sanfermines pero en los últimos años ya no acudía, porque para él, según contó a este reportero “Ya no son lo mismo: han perdido el encanto que tuvieron en mi época juvenil. En los encierros corren intrusos, y el público de Pamplona se ha vulgarizado…” También corrió, desde sus años mozos, en Soria (en la provincia del pueblo donde falleció: Castilfrío) Testimonio de ello es una foto emblemática en el que aparece Fernando con la camisa quitada, entre los toros durante el encierro de la Saca.
Francia
Dragó era asiduo a las plazas francesas como Arles, y tenía especial predilección por Nimes, propiciado por la gran amistad que le unía a Simón Casas…Este le propuso, organizar unas charlas postfestejo en Las Ventas, que se realizaron durante dos años (2012 y 2013) en la carpa situada en la explanada, a pocos metros del coso venteño. Por allí desfilaron personajes como Garci, Luis Alberto de Cuenca, Rosa Díez, o su propia hija Ayanta.Luis Alberto de Cuenta, poeta (y que fue Secretario de Estado de Cultura durante cuatro años) define así a Dragó: “Es una de las personas más libres que he conocido, y al mismo tiempo feliz, porque siempre tenía la sonrisa en la boca”. Ambos viajaron a Eleusis, pues el escritor organizaba cuatro veces al año “Los Encuentros Eleusinos” por distintos lugares de España y el extranjero.
De Cuenca escribió en ABC un artículo, el día después de su muerte titulado “Dragó, mi amigo” (aunque en la edición impresa se tituló así “Un hombre feliz hasta el final”).Sánchez Dragó conseguía llevar gente que no era especialmente aficionada a Las Ventas, pero el carisma del escritor y ocupar junto a él una privilegiada localidad en el burladero de callejón, hacían el resto…Como buen proselitista de la Fiesta, le gustaba ir acompañado de familiares o amigos, y entre los primeros uno muy especial, en el 2017: su hijo Akela, que sin llegar a los ocho años, acudió por vez primera en su vida a ver un espectáculo, en este caso de rejoneo. Eso sí, el escritor se prometió que no volvería a este tipo de festejos, y que la próxima vez le llevaría a una corrida al uso, con toreros vestidos de luces…Quien estt escribe, le vio por última vez en la pasada Feria de Otoño madrileña, a donde le acompañaron en el festejo que toreó Morante, su otra hija Aixa, además de la mujer que compartió sus últimos seis años: Emma Nogueiro.
Telemadrid
Estuvo en un debate de Hermida allá por 1990, donde se debatía acerca de Jesulín de Ubrique (que él denostaba, pues era partidario de los toreros principalmente de arte e inspiración)…Mantuvo polémica con todo tipo de antitaurinos, especialmente enfrentándose a la radical ex política independentista Pilar Rahola. Abogaba porque los niños fueran llevados por sus padres a los toros desde muy pequeños como “Escuela de la vida”. Pronunció el Pregón de la Maestranza, de marcado carácter taurino, en el 2015, acto que fue presentado por el prestigioso periodista Ignacio Camacho.
En relación al seguimiento de José Tomás (diestro al que siempre rodea la polémica) escribió en varias ocasiones acerca de sus tardes en: La Monumental de Barcelona en varias ocasiones, durante los últimos años de esa plaza; los seis toros de Nimes, o la reaparición (tras la gravísima cornada de Aguascalientes) en Julio del 2012 en Valencia… Uno coincidió con él en Alicante, cuando Tomás hizo el paseíllo en el 2016. Y el año siguiente, tras verlo en Granada, ya se monstró escéptico tras presenciar su actuación. Poco a poco se fue desligando de ese seguimiento intensivo al principio, que tuvo fiel reflejo en las páginas de El Mundo, con interesantes reportajes teñidos de opinión… Admiró también, al menos en su primera etapa, a Miguel Ángel Perera, hasta el punto que tras una tarde memorable del extremeño, tituló en El Mundo: “La reperera !”.
No le gustaba ver las corridas por televisión,porque decía que “pierden todo interés que contiene el presenciar las cosas en vivo”, y era reacio a leer las críticas, aunque hubiera presenciado una corrida (“si ya lo he visto, ¿para qué necesito que me lo cuenten?…”). Mientras dirigió el informativo nocturno de Telemadrid tuvo puntual acomodo la información y crítica taurina, por parte de nuestro querido compañero Miguel Ángel Moncholi.
Antes de morir, tenia prácticamente un libro preparado para publicar, en el que traza un recorrido por toda su trayectoria taurina. “ Tauromaquia: un paseo por el amor y la muerte”, editado por Almuzara.Será una especie de testamento de una de sus pasiones en la vida…









