Salieron los carteles de la feria de Fallas, y una de las ausencias que al aficionado se le antojan más destacadas e injustificables es la de Samuel Navalón. Torero valenciano, natural de Ayora y formado en la escuela taurina de Albacete, el año pasado salió a hombros por la puerta grande en la feria de Julio. Tras causar también una notable impresión en fallas y protagonizar una gran campaña como novillero, tomó una triunfal alternativa en Albacete, que confirmó apenas dos semanas después en Madrid, de manos de Enrique Ponce, cortando una oreja.

Enrique Amat
Pero en esta ocasión, parece que los méritos contraídos en la plaza, no han tenido su recompensa.
Bueno, las cosas son así. Yo me siento valenciano, soy de Ayora, soy torero de la tierra. Y por supuesto, torear en Valencia es uno de mis máximos sueños. Y sobre todo cuando me lo he ganado en el ruedo. Pero yo quiero ser torero de todas las plazas en las que actúe. De todas las aficiones del mundo. Y lo único que tengo que hacer es ponérselo fácil a mi apoderado para que, por lo menos, pueda tratar de negociar con las empresas. Y estas, ya decidirán.”
El año pasado se lo puso fácil para firmar contratos.
“La temporada fue muy importante. Toreé en muchas plazas de primera categoría y tuve la campaña en la que siempre habría soñado. Torear en sitios de relevancia, y afrontar grandes retos. Yo estoy ilusionado ahora por lo que va por venir, porque lo pasado, pasado está. Y lo que quiero es ser capaz de resolver lo que venga en este 2025. Como digo, el pasado ya pasó. Y ahora solo queda mirar al presente.”
Pero el pasado está protagonizado por triunfos en plazas como Sevilla, Madrid, Valencia y Nimes.
“La verdad es que sí. Tuve buenas tardes, salvo alguna racha mala con el estoque, que me impidió redondear más triunfos. Fue una temporada larga e intensa que comencé el 9 de febrero en Valdemorillo. Y como digo, tuve la suerte de estar anunciado en cosos de relieve. Y aparte de esa racha regular con la espalda, de mitad de temporada en adelante hubieron tardes buenos y de resonancia.”
Una temporada salpicada de éxitos, pero en la que no faltaron los percances.
“Estas son las cosas del toro. Y hay que aceptarlas. Yo viví, por fortuna, la cara y la cruz de la fiesta, Todo te curte. Los triunfos, los fracasos y las cornadas. Tuve un percance que se puede calificar de inoportuno en El Casar. Tenía cuatro novilladas seguidas y estaba en vísperas de la despedida, como novillero en Albacete y de la alternativa, que era un día soñado. La herida me asustó, no ya por el daño que me pudiera hacer, sino por pensar que aquello podía dar al traste con mi presencia en la feria de Albacete, en la despedida, como novillero y la alternativa. Pero gracias a Dios, me pude recuperar a tiempo y afrontar esos retos tan maravillosos que tuve.”
Se despidió con triunfo, y en una alternativa con un cartel de lujo el 14 de septiembre, con Manzanares y Talavante y salió por la puerta grande. Y encima, a las dos semanas, el 28 de septiembre, afrontó el reto que muchos decían que era un poco arriesgado, el de ir a Madrid a confirmar la alternativa de manos de Enrique Ponce.
“Por supuesto que era un compromiso importante. Era el mayor reto que había asumido hasta el momento. Pero yo era consciente de mis posibilidades. Tenía una ilusión muy grande, y que el maestro Ponce me diera la alternativa, más. Un torero que ha sido uno de mis referentes desde que yo era niño, era para mí un sueño. Yo iba muy mentalizado, muy preparado y seguro de mí mismo. Por supuesto que las cosas se podían haber torcido y complicado, porque yo estaba nuevo, Madrid es una plaza importante, exigente, y nunca sabes cómo van a salir las cosas. Pero bueno, fui capaz de cortar una oreja. La verdad es que iba muy responsabilizado y muy mentalizado y todo salió como se esperaba.”
Y aparte de las plazas importantes, también fue notable y destacable su actuación en solitario en su localidad natal Ayora.
“Esa fue otra de las tardes de la temporada. Fue muy emotivo, para mí y para mi gente. Poder expresar mis sentimientos como torero y hacerlo delante de la gente del pueblo, que me apoya, que me quiere, que me sigue, y a la que además me encuentro en muchas de las plazas en las que toreo. Que me siguen y me apoyan. Y ese día maté cuatro novillos y disfruté muchísimo toreando y sintiendo el calor de mis paisanos.”
En Valencia la gente está decepcionada porque no venga a Fallas.
“No estoy anunciado y punto. No merece la pena darle más vueltas. Pero yo sé, y estoy convencido, de que antes o después torearé en Valencia. Y no solo en Valencia, sino en todas las plazas importantes. Todo llegará. Yo con Valencia sueño. Tuve dos tardes importantes en fallas y en julio, y estoy deseando volver a torear allí. Pero no tengo prisa, porque espero que mi carrera sea larga y que, si este año no me han anunciado, no pasa nada. Quedan muchos años por delante para hacer el paseíllo allí.”
Lo dicho. La plaza seguirá en pie, si Dios quiere muchos años.
“Por supuesto. Y como he dicho, mi carrera quiero que sea larga. Por tanto, no tengo prisa. Ahora de momento estoy entrenando, muy mentalizado y trabajando para afrontar el año 2025. De momento está todo muy parado y va despacio y muy poco a poco, pero es lo normal a estas alturas. Yo me encuentro inmerso en mi preparación, en tratar de crecer y evolucionar como torero y como persona. Ya saldrán cosas y lo que tengo claro es que, cada vez que me anuncien, salir a la plaza a triunfar y ponerle las cosas fáciles a mi apoderado. El año pasado fue muy importante, pero no se puede vivir del recuerdo ni dormirse en los laureles. Este año es como empezar de cero y hay que dar motivos para que me anuncien, torear y para que la gente me siga apoyando. Mi sueño es abrirme paso y consolidarme en esta profesión, que es la más bonita, pero la más difícil del mundo también.”
Del año 2024, aunque haya pasado, hay que recordar muchas cosas.
“Una tarde que tengo especialmente en el recuerdo es, sobre todo, la de la feria de julio, al margen de la de Fallas, porque estuve muy rotundo, me encontré bien, con mucha entrega y mucha entrega del público. Las dos tardes de Valencia fueron importantes. Y las dos de Albacete. Tanto la despedida de novillero como la alternativa. Ahí se notó pasión, entrega, comunión y una relación importante entre el torero y el público. Luego también en Sevilla y en Madrid tuve la ocasión de dejarme ver. Son dos plazas con dos personalidades muy acusadas. En Sevilla, el culto al toreo y al arte. Da gusto, se ve el arte por todos los lados y allí quiero volver. Y de Madrid, qué voy a decir. Es la plaza más importante del mundo, la que decide, la que marca la pauta, la que te quita y te da. La más exigente pero la que te pone en el candelero. Y gracias a dios en ambas estuve bien.”
Le queda la asignatura pendiente de Pamplona, donde la lluvia dio al traste con su actuación.
“Así es. Hice el paseíllo en Pamplona en la novillada de la pasada feria de San Fermín. Hacía un día espléndido, pero las cosas vienen como vienen y en el segundo de la tarde se cubrió el cielo y cayó el diluvio universal y yo, que iba después, aunque intenté que saliese el novillo al ruedo, el presidente no lo consideró conveniente porque estaba cayendo agua a mares. Ojalá este año pueda volver. Porque me quedó una sensación de vacío. Yo tenía mucha ilusión, iba muy mentalizado y con muchas ganas. Y se me cayó el alma a alma los pies cuando el presidente suspendió el festejo. Pero es de esperar que la sensibilidad de la afición de Pamplona y de la empresa, me den una oportunidad de actuar en un lugar tan entrañable, con tanto ambiente y tan bonito. Lo de correr el encierro, eso es otra cosa.”







