Rufo, nueva Puerta del Príncipe

El toledano aprovechó el mejor lote para conseguir un triunfo contundente.

Sevilla, 27 de abril.

Undécimo festejo de abono.

Casi lleno.

Toros de Jandilla – Vegahermosa, de poco juego.

José María Manzanares, ovación y silencio.

Pablo Aguado, silencio y silencio.

Tomás Rufo, dos orejas y oreja.

 


Pepe Ruciero

Foto: Toromedia

 

Aún quedaban impregnado en los aledaños de la Maestranza los aromas de perfume del caro, del que Morante esparció por Sevilla en la tarde anterior.

Se abrió de capa José Mari Manzanares parando a su primero a la verónica. Se llevó por encima de la raya de picar, buscando un lugar donde no le apretara el viento. Aprovechó el pitón derecho, con series de mano baja, ligando con el empaque que le caracteriza, aunque el Jandilla de embestida irregular dificultaba la plenitud de los encuentros. Se encontró de nuevo Manzanares con la espada tras dejar una entera. A su segundo lo mimó y cuidó en la muleta a media altura, de embestida dulce y con humillación pero escaso de fuerzas. No estuvo acertado con los aceros.

Al primero bis de Pablo Aguado le falto colaboración. Se rajó prácticamente en banderillas buscando los adentros. Toro sin alma, aplomado, que embestía sin transmisión. Dejó buenas sensaciones con su segundo en su recibo capotero. Muy torero el inicio de muleta, destacando un molinete superior. Faena de más a menos ya que el burel, se le fue quedando en el camino.

Tomas Rufo recibió a su primero estirándose por verónicas. Toro encastado, con el motor propio de los que embisten y derrochan condiciones para el triunfo. De rodillas, con quietud, inició Rufo su serie entre los aplausos del respetable. De nuevo tandas sobre la diestra, bajando la mano, los muletazos de bella factura, entonaron la faena. Sobre la zurda estuvo en el mismo nivel de intensidad, ante la acometividad y colaboración de un buen toro, que ha sido aplaudido en el arrastre. Dos orejas como premio para el toledano. Había ganas de triunfo ya que tenía media Puerta del Príncipe abierta, las condiciones de este último toro auguraban optimismo. Con mando derrochó muletazos de largo trazo, los naturales tuvieron buen sentido, con temple, excepcionales en redondo. La tanda sobre la diestra de finalización, la remató con un interminable pase de pecho. Oreja con petición mayoritaria, le dieron las llaves de la tan soñada Puerta del Príncipe.