Rubén Pinar, a por todas

El torero albacetense Rubén Pinar, uno de los destacados de la pasada campaña, quiere afianzarse en esta que ahora comienza y confiesa que para ello irá  a por todas.
Tras una especie de travesía por el desierto, Rubén Pinar vuelve a sonar y sus triunfos durante la pasada campaña le deben servir para que en este curso que ahora comienza se le tenga mucho más en cuenta.

Pinar consiguió abrir la puerta grande de la monumental madrileña nada más confirmar alternativa. Consiguió lo que pocos consiguen en el toreo. Vino para quedarse, toreó y triunfó, pero la dureza de la profesión le fue castigando con el paso de los años. Cinco, ni uno más ni uno menos. “Cuando no van saliendo las cosas, todo se va complicando. Madrid es la capital del toreo, y como en esa ciudad no han ido saliendo las cosas tras el triunfo de 2009, pues todo se ha ido dificultando, hasta el punto de que el año pasado no estuviese en San Isidro, y si no estás en esa feria, ya parece que no existes en el panorama taurino”.

En 2015 dejó claro que había que contar con él y en el año pasado dio otro golpe en la mesa. Entre otros sitios, en Albacete, de cuya feria fue el gran triunfador y en la que salió a hombros las dos tardes que actuó. Días más tarde, en Las Ventas, un toro del Conde de la Maza, le hirió de gravedad, en otra tarde en la que dio la cara ante un lote de muchas y ciertas dificultades y con el que estuvo entregado y exponiendo una barbaridad en una labor para aficionados que saben lo que ven el el ruedo.

Sus objetivos son claros y concisos. Ser figura del toreo. Ni más, ni menos. “Mi propósito es ir subiendo escalón a escalón en esta profesión. En mi cabeza está la palabra remontada y quiero ir remontando, me cueste lo que me cueste, pero yo quiero estar en lo más alto; y quiero conseguirlo. No he hecho otra cosa en mi vida, esto es lo que más me gusta y lo que más quiero”.

Seguir sorprendiendo, seguir creciendo, ese es el plan: ” Pasar la línea. Cortarle las dos orejas a un toro en una plaza importante. Una y una está bien pero personalmente necesito más. Busco la rotundidad. Es lo que me hace falta ahora”.

Y torear más, estar en las ferias, aunque sea matando corridas difíciles: “Anunciarme con las corridas duras no es un drama, al contrario. Hay grandes toreros que se han hecho figuras así. Lo que yo no quiero es dejar de ser torero. No me importa dónde ni con qué, lo principal es ser buen torero y acercarme a ser figura. Que digan que soy buen torero me anima. Ser buen torero es mucho”.

Y con humildad sigue trabajando, sur, sin concesiones, por cumplir sus fines: “Si la vida me ha dado otra oportunidad cuando estaba desahuciado yo le tengo que devolver muchas cosas a la vida. También a la gente buena que me apoyó en los momentos malos. Todo eso me obliga a esforzarme más. Les debo lealtad”.