Otra víctima del Alzheimer.
Ha fallecido, a los 84 años de edad, el crítico taurino Jean Claude Lorant Raze. Recibo la triste noticia directamente de su viuda Danielle. Se trataba de un hombre jovial y simpático. En cierta ocasión me contó que en su juventud había sido árbitro de ese deporte tan complicado que se llama rugby.
Atrás, bastante atrás, quedan las reuniones en su casa de Cullera, frente al mar. Siempre me aconsejaba: Paco, no te olvides de traer a Canito, al gran fotógrafo taurino.
Compartía con su esposa una gran afición por la natación. En ocasiones, el matrimonio, sobre todo a la hora del champagne, le pedía a Canito que torease de salón, a lo cual, aún a regañadientes, accedía.
Eran reuniones de pura amistad en la que Danielle siempre aplicaba alguna fórmula para dar un toque afrancesado a la comida.
Era imprescindible también la presencia de mi buen amigo, el llorado Paco Domínguez.
Fue quien me enseñó el significado de la palabra agregatión en francés. Se trata de un vocablo que en español podía traducirse por catedrático. Insistió muchas veces en que mi hija Beatriz se presentase a una de estas cátedras de muy difícil consecución. Beatriz aceptó, se presentó y aprobó, logrando un puesto que lleva consigo un mayor reconocimiento, menos horas lectivas y más dinero. En definitiva, otro favor que le debo a Jean Claude.
Su vida profesional transcurría en Nimes, donde era respetado por todos sus compañeros y colegas. Jamás se le conoció algo fuera de lo normal.
Una de sus publicaciones favoritas era Avance Taurino, de la que fue colaborador durante mucho tiempo, de ahí que, unos días antes de su muerte y sabiendo ya de su inevitable final, me dijo: hay que avisar a Paco Delgado.
He perdido a un gran amigo, Pero lo más importante: se ha perdido a una gran persona. A Dios pido que te proteja con su bendición, Jean Claude. Dios te tenga a su lado. Te lo mereces.
Laus Deo.





