Rolly Pezo ya está en Lima

El novillero peruano fue trasladado desde Cusco, por avión a la capital peruana, y operado en la clínica del doctor César Baltazar Mateo, si bien su estado sigue siendo grave…

 

Lima. Juan Luis Pous.

Se comenta que varias figuras del toreo mundial y aficionados peruanos pagaron el traslado por avión ambulancia desde la Ciudad imperial Cusqueña hasta el aeropuerto de Lima. Allí, el DR CESAR BALTAZAR MATEO especialista en cirugía taurina y medico jefe de la plaza de toros de ACHO, lo recibió.

Recordamos lo que paso:

En el pueblo de Cotabambas, provincia de Apurímac, el pasado viernes 1° de septiembre mientras iniciaba la faena de muleta, el novillero nacional ROLLY PEZO MORALES resultó gravemente herido por un astado de la ganadería regional de Hanampa. Sufrió una gravísima cornada que le ocasionó “la pérdida del ojo izquierdo por fractura del lecho ocular con serio compromiso óseo y vascular en la zona craneal”, siendo su situación clínica sumamente delicada, según el parte médico.

Nuestro compañero revistero taurino MARTIN CAMPOS, en su bonita reseña, comenta:

“En aquellos pueblos sureños de las altas planicies y mesetas andinas, en las regiones Quechua y Yunga, sobre cuya accidentada geografía escarpada sus pisos más altos bordean arriba de los cinco mil metros, como también de quebradas y estrechos valles, el arraigo festivo que poseen las corridas de toros se viste de matices muy singulares. Los jóvenes, sumidos entre la cándida inocencia juvenil y el melancólico atavismo del habitante campesino, encuentran en las festividades patronales y locales la oportunidad de hacer gala de sus devaneos cortéjanos, lucirse ante los demás o simplemente hacerse destacar en base a su gallardía, arrojo y valor, poniéndose en frente de un toro. Sea bravo, de media casta o “cunero”.

Rolly Pezo Morales, un torero de 28 años, novillero del que pocos saben, que actúa como seguramente varios de sus pares, por pueblos alejados e inaccesibles conforme se emplazan dentro de la ascendente y difícil geografía andina del Perú. Solo llevado por esa férrea tenacidad que lo impulsa a trajearse de luces, con su chaquetilla descolorida y bordado modesto, para sortear los agrestes caminos, aquellos donde quizás también esté expenso a hacerle un quite al de las patas negras  que le anuncia el largo trayecto previo hacia el ruedo, para plantarle cara a ese toro cuya incierta procedencia muchas veces desconoce.

Rolly Pezo Morales, que no llega a la treintena con sus esperanzas truncadas, los anhelos sesgados y una durísima lucha personal para sobreponerse de aquí en adelante con miras a su plena recuperación. No contaba con seguro médico alguno, tampoco pertenecía a ningún gremio sindical de toreros. Hijo de una modesta familia, llevado por la necesidad y el deseo indesmayable de abrirse camino en el toro. De esa misma necesidad de cual se vale la guadaña de la informalidad para echarle mano al momento de organizar los festejos en nuestros pueblos serranos. Cierto es que en esta ocasión sí se contaba con un servicio médico de urgencia y pudo ser trasladado de inmediato. Pero hablamos de las condiciones que muchas veces tienen que ser aceptadas por los actuantes para hacer el paseíllo en estos ruedos. Culpa de los mismos toreros, ciertamente podría decirse, sin conocer cómo se manejan las cosas en la interna de la organización de los festejos. Cosas que deben tomarse en cuenta pero decididamente. Es muy fácil buscar y señalar responsabilidades y culpas luego de los percances o tragedias. Eso resulta innecesario salvo que se requiera exacerbar el morbo y la canallesca. Las fatalidades suelen ocurrir y más en esto del toro. Todos los sabemos. Los toreros mucho más. Pero con la misma circunspección con la que actuamos debemos exigir que se tome de una buena vez debida conciencia y se salvaguarden las condiciones mínimas en favor de los toreros.”

Para cualquier tipo de ayuda, se pide comunicarse al Perú, vía WhatsApp :  +51 965882359 Valentino Gamarra.