Manuel Salmerón deja el legado de una brillante etapa, al que sucede Enrique Guillén.
Barcelona. José R. Palomar.
La Escuela de Tauromaquia de Cataluña cierra una brillante etapa, desde que la empezó a dirigir Manuel Salmerón, con la colaboración las últimas temporadas del Centro de Tauromaquia de Nimes, pasando a denominarse Escuela de Tauromaquia Nimes/Cataluña. De ella han salido espadas que se doctoraron como Serafín Marín, Raúl Cuadrado, Enrique Guillén, Jiménez Caballero, López Díaz y Jesús Fernández (este último pasó posteriormente a engrosar el escalafón de subalternos).Y toma las riendas desde esta semana Enrique Guillén, ex matador de toros y actual apoderado.
También han dejado de ser profesores Fernando Gracia y Carlos Pérez, mientras continúa al frente de la comunicación con los medios nuestro compañero José María Alarcón. Durante estos años los alumnos han desarrollado su actividad en festejos sin picadores, tentaderos y clases prácticas. Actualmente se entrenan en el polideportivo de Hospitalet, que les ha facilitado el consistorio. Gracias a la ayuda francesa, han tomado parte en un sinfín de festejos en el país galo, especialmente la zona alrededor de Nimes. Las dos últimas temporadas han colaborado con la escuela las que operan en Valencia y Málaga.
Por el centro, que se fundó en 1999, han desfilado profesionales que se han convertido en excelentes subalternos como Vicente Osuna u Omar Guerra. Salmeró que deja el cargo por motivos personales, ha desarrollado una excelente labor con un presupuesto muy ajustado. Y se tiene plena confianza en Enrique Guillén. Los responsables de la escuela quieren dejar patente su agradecimiento a la ayuda que ha prestado la Fundación José Tomás. Abel Robles aspira, cuando las circunstancias lo permitan, a doctorarse en el escalafón superior (de modo que sería el séptimo torero surgido de la escuela).









