Puerta Grande para De Justo en Las Ventas

Tres orejas y una magnífica impresión; Ferrera no acabó de cuajar faena.

Las Ventas, 4 de julio.

Lleno de “no hay billetes” dentro del aforo permitido.

Toros de Victoriano del Río, el cuarto premiado con la vuelta al ruedo.

Antonio Ferrera, silencio en los tres.

Emilio de Justo, oreja, dos orejas y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz

Fotos: Álvaro Rodíguez/BurladeroTv.

 

Buen juego y variedad se pudo ver en el mano a mano entre Antonio Ferrera y Emilio de Justo, que lidiaron toros de Victoriano del Río y uno de Cortés, en una corrida en la que se cortaron tres orejas que, de haber acertado con el verduguillo, podrían haber sido cuatro las cortadas por de Justo.

Entrega, pureza, conocimiento, mando y torería demostró en cada uno de los que le corrieron en suerte a Emilio. A su primero le instrumentó dos series importantes con la muleta por el izquierdo sin exigir mucho al astado, por no permitirlo su condición y fuelle, abrochando con dos importantes pases de pecho. A continuación citó de frente a pies juntos por el mismo pitón y toreó llevando con temple y preciosura. Una oreja. En su segundo destacó por ambos pitones con transmisión y acople por el derecho, a veces con el compás abierto, y por el izquierdo adelantando la muleta corriendo bien la mano, cruzándose al pitón contrario, dominando, con armonía y emocionando al respetable. Dos orejas. Su tercero no fue claro pero a base de oficio consiguió lo que parecía imposible, es decir meterlo en la muleta a base de consentirlo, ponerse en el sitio, llevarlo por donde quiso el torero, acoplarse y lucirse. De haber acertado con el descabello habría cortado la cuarta oreja.

Ferrera no terminó de cuajar faena. En su primero, de Cortés, ligó por el izquierdo y remató en la cadera. Mató citando de muy largo, esperó sin moverse y estoqueó sacándose el toro con la muleta. A su segundo lo toreó despacio con la izquierda, dio naturales por el otro pitón y mató acercándose desde muy lejos lentamente sin parar, metiendo la mano y dándole un emocionante y estético muletazo de salida.

La dirección de lidia no estuvo acertada en los tercios de banderillas.