Puerta del Príncipe para El Juli

El madrileño abrió por séptima vez la puerta grande sevillana en un festejo en el que Manznares cortó una oreja.

Sevilla, 4 de mayo.

Décimo festejo de abono.

Lleno de “No hay billetes” .

Ganado de Garcigrande, de excelente presentación y desigual comportamiento.

El Juli, dos orejas y  oreja.

Manzanares, ovación y oreja.

Pablo Aguado, silencio y silencio.

 


Pepe Ruciero

Foto: Toromedia

 

De nuevo cartel de no hay billetes en esta décima de abono y de nuevo viento y lluvia en La Maestranza.
Ambiente propio de cartel de figuras, con mucho forastero en los tendidos. La corrida de Garcigrande se dejó, nobles, de muy buen juego el primero, destacables el cuarto y quinto.

El Juli se anotó su séptima salida por la Puerta del Principe. Los públicos cambian y este año en Sevilla hay ganas de fiesta, quedan pocos aficionados que pongan de nuevo rumbo a la seriedad y rigor de una plaza como La Maestranza, que se está fragilizando en la concesión de trofeos.

Lanceó Juli de salida a su primero y dejó una media pausada. Lo embarcó con la derecha en largos muletazos en series con cadencia. Con la izquierda llegó la conjunción de la faena, con suavidad y temple, propias de un maestro consagrado. Le echó de nuevo los engaño con la zurda arrastrando la muleta sobre el albero y embrocándose sobre la cintura. Juli, en Sevilla, lo hizo fácil, meció la muleta, le dio continuidad a su faena sin violencia y condujo con maestría las acometidas del buen toro de Domingo Hernández, porque el toreo en Sevilla hay que hacerlo bonito, sin acritud, con naturalidad, solo acompañar la embestida, pero con arte, con empaque con torería y lentitud. Su segundo salió suelto y tuvo un buen inicio de faena con rodilla en tierra. Con la zurza sacó naturales de ensueño dándole sitio, faena con mucho gusto y clase de este poderoso Juli.

Manzanares recibió a su primero, que acusaba falta de fuerzas, por verónicas; quite muy aplaudido de Aguado con una media. Se desmonteró Mambrú, ante un gran tercio en banderillas. La apertura de Manzanares fue sobre la diestra, alargando el muletazo aunque su toro protestaba por arriba; con la izquierda no encontró el momento, volvió a la derecha y arrancó la música; la series tuvieron altibajos destacando la última tanda sobre la diestra. Mató mal. No se pudo lucir en el recibo a su segundo, el de más peso de la corrida. Se dobló con el de salida, mostrando sosería en la embestida. Tardó en acoplarse, destacando una serie por la derecha, con la izquierda puso empeño sin llegar a una faena sólida De nuevo lo intentó con la derecha, el mejor pitón, y puso empeño y ganas sin llegar a cuajar una faena contundente. Cortó una oreja gracias a la generosidad del presidente.

Aguado recibió a su primero con solvencia y primor. El toro derribó al caballo al cogerlo por delante sobre una mano, tras una desordenada lidia. Tardó en acoplase, soso de embestida y se puso incómodo, escarbando. Aguado no lo vio claro y se rajo el toro. Recibió a su segundo entre oles, por la categoría del ramillete de verónicas con prestancia y torería que ofreció. Se desmonteró Iván Garcia.Se dobló por abajo ante un toro sin humillar. Comienzo a media altura, muletazos y faena intermitente con detalles pintureros, pero sin llegar a la rotundidad. No hubo, magia, no hubo embrujo, el toro anunciaba retirada, con la cara arriba ante la insistencia del torero, que abandonaba la feria de abril, sin tocar pelo a la espera de la feria de San Miguel. Mató de media y descabello y fue silenciada su labor.