Ni una vuelta al ruedo.
Sevilla, 5 de mayo.
Undécima de abono.
Más de media entrada.
Toros de Hnos. García Jiménez y Olga Jiménez, de muy buena presentación pero desigual comportamiento.
Diego Urdiales, silencio y ovación.
Cayetano, ovación y silencio.
Paco Ureña, ovación tras dos avisos y ovción.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Aún con la resaca del triunfo de ayer de El Juli y su salida por la Puerta del Príncipe, se anuncia una corrida de juego desigual a la que le faltó humillación y fondo.
Con probaturas recibió a su primero Diego Urdiales, intentando alargarle la embestida con el capote, como recurso lidiador pero se quedaba corto. Tras el brindis a Emilio de Justo, se dobló por abajo llevándolo entre los medios y la raya de picar. El calamocheo del toro dificulta el acople con la muleta en la tanda de derechazos. Lo prueba por el izquierdo, con más recorrido y fijeza, aunque la mansedumbre está latente y anuncia su retirada. Diego Urdiales abrevia, ante las nulas posibilidades de su oponente. El recibimiento a su segundo con el capote paso desapercibido, pero llegó un bello quite, jugando con los dos brazos por verónicas con pasmosa lentitud, rematando con una extraordinaria media. El toro, pronto de embestida y con galope, fue llevado con suavidad, a pesar de no humillar en demasía; repetía y ofrecía una dubitativa fijeza al toque. Se amparo Urdiales sobre la izquierda sacando muy buenos naturales, la serie con la derecha fueron templadas pero de nuevo repitió con la zurda donde se encontraba más a gustoó y ofrecía más garantías .
Salió al ruedo maestrante el toro Carcelero, del mismo nombre que el toro lidiado anteriormente, perdiendo las manos ante los lances de Cayetano. Lo llevó al caballo por chicuelinas; no se empleó en el peto. Su inició de faena fue con suavidad, con un cambio de mano elegante. Con la zurda estuvo aseado, llevándolo con temple, sin forzarlo ya que acusaba endeblez en las manos. Cn la diestra tiraba la cara arriba. Mató de estocada en todo lo alto. Hubo incluso petición y fue ovacionado. Sin opción de lucimiento en el capote en este segundo de su lote. Las series por la derecha y un cambio de mano fueron significativas ante las embestidas nobles de este toro. Relajado, con mando y suavidad en sus encuentros, con limpieza y pulcritud, sin dejarse enganchar el engaño aunque el toro no tuvo la transmisión deseada.
Con ajustadas verónicas y ganándole terreno recibió Paco Ureña a su primero. Brindó su toro a Emilio De Justo. Citó con la derecha aunque se le quedaba corto y salía del embroque con la cara alta; siguió con la misma mano en otra serie con embestida descompuesta. Se cruzó con la izquierda, donde llegaron naturales de más calibre. Se quedó descubierto y fue alcanzado, llevándoselo a los lomos sin consecuencia. Insistió de nuevo con la izquierda, impregnando los momentos de más calidad de la faena. El recibimiento a su segundo paso desapercibido, los encuentros fueron anodinos. Se fue a los medios y brindó al público. En la tanda inicial con la diestra hubo valor y entrega, con muletazos de largo recorrido a los sones del pasodoble Churembelerias. Con la izquierda, con el toro más descolgado, tuvo motivos y argumentos suficientes para bajarle la mano, con naturales de uno en uno muy templados y hondos. Cerró la faena con unos muletazos sin ayuda muy aplaudidos por el tendido. No fue la faena soñada pero sí la faena de un torero con dignidad y solidez, que anduvo sobrado por el albero sevillano.









