Un trofeo cada uno pasearon José Garrido y Alfonso Cadaval tras lidiar un buen encierro de Santiago Domecq.
Sevilla, 27 de abril.
Tercera de feria.
Algo menos de media plaza.
Minuto de silencio al finalizar el paseíllo por el recién fallecido Carlos Amigo Vallejo (Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla).
Toros de Santiago Domecq, el primero corrido como sobrero, nobles. Tercero, cuarto y quinto fueron aplaudidos en el arrastre.
José Garrido, palmas y oreja.
Joaquín Galdós, palmas y ovación.
Alfonso Cadaval, oreja y ovación.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Poco público en la Maestranza, un cuarto de plaza, para presenciar la corrida de toros que daba apertura al ciclo continuado, hasta el domingo ocho de mayo, día de los Miura.
Se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del Cardenal Monseñor Amigo Vallejo.
Hasta tres toros fueron rechazados de los nueve que trajo Santiago Domecq, una corrida noble en línea generales con buena presencia y buen juego, aplaudidos en el arrastre los lidiados en tercer, cuarto y quinto lugar.
La salida del primero, derrotando en tablas, se encontró con la inoperancia del subalterno de turno, de volver a citarlo de nuevo, estrellándose en el burladero y partiéndose un pitón. Salió el sobrero sin entregarse al capote de José Garrido. Adoleció de fuerzas en el caballo.
Los comienzos de trasteo por abajo del toro, anunciaban recorrido y fijeza. Muleta adelantada y toque, a un toro con genio, que demandaba más dominio y quietud. Con la zurda insistió cruzándose, aunque no era el pitón del toro, se le quedaba en los tobillos. Las series continuaron en una faena extensa en el tiempo, que fue a menos, con una insistencia que no caló en los tendidos. Tras un aviso, mató tras varios intentos y fue silenciada su labor. Su segundo mostró más recorrido y Garrido más ganas de triunfo, iniciando su faena de muleta de rodillas. Sobre las rayas de picar instrumento a este buen toro de Santiago Domecq series de muletazos que llegaron a los tendidos; sonó la música del maestro Tejera. Con la izquierda destacó en un extraordinario pase de pecho, series de nuevo con la diestra de buenas maneras que le hicieron pasear una oreja tras un pinchazo hondo.
Con unos lances de buen corte recibió Joaquín Galdós a su primero, rematándo con una media con garbo.
El toro ofreció poca pelea en varas y lo manifestó en la muleta de Galdós, quedándose corto, con poco que argumentar, ante el valor e intención del peruano. Mató de estocada y varios descabellos. A portagayola recibió a su segundo, un toro encastado con mucho que torear; lo fue metiendo en el engaño, con oficio y mano baja. Galdós se esforzó, puso voluntad pero no tuvo recompensa. Mató de estocada que cayó baja.
Se levantó en el tercero viento y lluvia. Alfonso Cadaval llevó a los medios a su primero ganando terreno, destacable un quite de Garrido por chicuelinas rematando con media.
Tras brindar al público lo citó con la zurda a este buen toro, bravo y colaborador, dejando detalles de toreo cadencioso y templado. Con la derecha arrancó la música, con series cortas y ligadas con el de pecho. Demostró buenas formas y sentido del toreo. A pesar de su bagaje de experiencia por el número de actuaciones en su carrera, todavía escaso, Cadaval se debió exigir aun más por las condiciones del toro. El público sevillano, reconoció el esfuerzo y el buen hacer .Mató de estocada y cortó una oreja.
Con su segundo se abrió de capa con pocas opciones, quite destacable de Garrido a la verónica a este último toro de la tarde, de embestida noble y escasa fuerza. Cadaval estuvo entonado queriendo dar lo mejor de sí mismo, lo intento con la zurda de uno en uno, destacando unos muletazos de largo trazos, aunque el burel aminoraba fuerzas y recorrido. Pinchó y fue silenciada su labor.









