Plaza portátil la Maestranza y de talanqueras Las Ventas… Así las han calificado en crónicas durísimas ANTONIO LORCA y ALEJANDRO MARTÍNEZ en El País. Parece exagerado pero la verdad es que cada dia baja el listón de las exigencias en ambas plazas. Las dos aficiones están más blanditas según pasa el tiempo. Ve uno lo la última puerta grande en La Monumental de Madrid y aguanta para creérselo (aunque hubo otras muchas anteriores con menos méritos). Y también falla el criterio para diferenciar lo malo de lo bueno. Para esto hay que ser aficionado y sentir el espectáculo.

Ricardo Díaz-Manresa
Las últimas pruebas son la locura de Madrid con EMILIO de JUSTO que estuvo bien pero en su medida. No viene exactamente a definir esta situación lo de PACO OJEDA -pero la decadencia viene de lejos- cuando dijo: “MADRID se entrega por nada y se enfada por nada”. En la MAESTRANZA sacan a saludar tras el paseíllo, cosas que apenas había ocurrido nunca pero sí varias veces en la feria SAN MIGUEL- ABRIL 2021. Y se dan orejas por nada y no se valoran faenas bien hechas. (Y esto porque hay menos aficionados y mucho más público de aluvión).
Dice el crítico sevillano MANUEL LARA que a veces se dan orejas simplemente a los toreros por venir… Ha estado a punto de salir por la del Príncipe EMILIO DE JUSTO con un público empujando cuando no era para tanto y la cruzó GUILLERMO HERMOSO DE MENDOZA, el único, en esta feria tan especial con voces en contra.
Y hasta la música –ay, los tiempos del maestro TEJERA- está fallando con unos comportamientos y caprichitos fuera del tiesto.
Y en MADRID se quejan de que todo vale, sobre todo da igual dónde caiga la espada si la muerte del toro es rápida. Y así lo demás. Y los comentaristas de la tele diciendo que se merece la oreja (siempre o casi siempre) y que el número de pañuelos es mayoría, cuando hay 1 de cada 20. Mayoría es la mitad más 1 y sería que la plaza se pusiera como las montañas nevadas. Y el colmo es cuando hablan de unanimidad, todos, todos, todos, sin fallar uno, lo que es imposible que todos saquen los pañuelos (algunos porque no llevan). Ni con las almohadillas. También los locutores, comentaristas y extoreros con derecho a micro han bajado el listón.
Pero es importante que estas dos plazas sigan siendo ejemplo para todas las demás porque si se acaba Madrid se acaba el toreo. Y lo mismo Sevilla.







