El Álamo (Madrid), 5 de septiembre.
Toros de Castillejo de Huebra.
Morante de la Puebla, ovación y división de opiniones.
Curro Díaz, oreja y ovación.
Gómez del Pilar, dos orejas y aplausos.
Arganda del Rey (Madrid), 5 de septiembre.
Novillos de Ana Romero.
Diego García, vuelta al ruedo y oreja.
Jesús García, silencio y vuelta.
Alejandro Peñaranda, oreja y oreja.
Calasparra (Murcia), 5 de septiembre.
Dos tercios de entrada.
Novillos de Saltillo.
Jesús Díez “El Chorlo”, ovación y ovación.
Cristian Pérez, silencio y silencio.
José Antonio Valencia, silencio y silencio.
Manolo Guillén
La tercera novillada de la Feria del Arroz, de Calasparra, afortunadamente se saldó sin heridos. Se lidiaban astados con el hierro de Saltillo. La psicosis era grande después de un encierro que se eternizó durante 14 largos minutos.
El balance de la tarde es gris, como grises fueron los cárdenos de Joaquín Moreno Silva
Mérito y entereza de la terna para repartirse silencios y ovaciones en el primer festejo del ciclo en que no se cortó ni un solo trofeo.
No voy a hablar de emociones ni de sinsabores. Es una victoria que no haya habido que lamentar heridos por fin una tarde en la plaza portátil de Calasparra, en la que desde su inauguración con la lesión de Filiberto, miren la lista. Hasta ayer, a herido por festejo. Ojalá cambie la racha.









