El novillero mejicano destaca en su regreso a Las Ventas con un toreo personal y de mucha pureza.
Madrid, 2 de octubre.
Plaza de Las Ventas.
Primera de la Feria de Otoño.
Tres cuartos de entrada.
Novillos de López Gibaja.
Sergio Sánchez, ovación y silencio.
Emiliano Osornio, ovación y ovación.
Ignacio Candelas, silencio en los dos.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Primer festejo taurino de la Feria de Otoño con novillos de Antonio López Gibaja de buena presencia y dispar comportamiento. El primero, con nobleza y justa entrega, permitió a Sergio Sánchez conectar con el público, al cuajar humillados muletazos por el pitón izquierdo, el otro, deslucido, carente de clase y entrega, no le dio opción. Emiliano Osornio aprovechó con inteligencia y oficio el buen fondo, en una faena a más, luciéndose con la izquierda, en su segundo ratificó el buen momento que atraviesa, asentándose y bajando el engaño en el último tercio frente a uno deslucido y justo de raza. Ignacio Candelas tuvo un primero con escaso poder que se defendió en la pañosa e impidió el lucimiento, en el que cerró tarde, agarrado al suelo y manso, la poca raza imposibilitó que la faena pudiera prosperar.
Sergio Sánchez saludó al primero de la tarde que mostró escasa fuerza en el capote. En varas empujó inicialmente y se dejó en la segunda. Emiliano Osornio quitó por delantales, cayendo al albero cerca de la cara del novillo, con el consiguiente peligro pero sin consecuencias. Inició con la muleta de rodillas en el tercio pasándolo cambiado por detrás y por delante. Pasó con nobleza a media altura por el izquierdo, ligando las tandas con el beneplácito del público. Por el derecho la transmisión fue menor al embestir descompuesto. Recibió a su segundo con lances a pies juntos bien delineados pero con escaso desplazamiento del novillo. Se entregó en la primera vara. En la muleta lo intentó por el derecho mostrando sentido lidiador, sin exigirle, asentado. Cuando pasó al pitón izquierdo manseó, embistió sin celo, con poca casta, fueron de a uno, deslucidos y perdiendo las manos.
Emiliano Osornio no pudo lucirse con su primero que mostró escaso celo en el capote. En varas la primera fue suave y la segunda simple señalamiento. Inició semigenuflexo en el tercio pasándoselo por el izquierdo sin probaturas, mostrando decisión, aguantando embestidas rebrincadas, ligando, con actitud y dando profundidad al muletazo. Por el derecho la faena fue a más, hilvanó muletazos con la muleta planchada, sacándolos reunidos, tirando del novillo y solventando con oficio el genio al desplazarse. Su segundo embistió por el pitón izquierdo con peligro en el saludo capotero impidiéndole lucirse. Se dejó pegar en varas. Excelente la brega de Marcos Prieto. Comenzó con la muleta directamente en izquierda pasándolo junto a las rayas. Prosiguió en el tercio citando desde la media distancia con la derecha, mostrándose renuente a embestir. Insistió por el mismo pitón saliendo deslucidos, de a uno, alguna vez de a dos, perdiendo las manos cuando le bajó el engaño.
Ignacio Candelas saludó por verónicas de buen trazo a su primero sin poder rematar al irse suelto el novillo. Manseó en varas. Saludó Víctor del Pozo en banderillas. Brindó al público. Embistió con escasa fuerza desde el inicio de la faena de muleta. Acudió por el derecho sin entrega y descompuesto. En el tercio lo mostró con la izquierda sacándolos de a uno. La segunda tanda salió ligada y sin trasmisión por la condición descompuesta y defensiva del novillo. Mató de estocada arriba con efecto inmediato. Recibió muy dispuesto a su segundo que respondió con escasa transmisión al pasar por verónicas. Se entregó en varas. Brindó al público. A la muleta llegó mermado y mostrando poca casta. La carencia de brío, junto al escaso desplazamiento y la mansedumbre, hicieron imposible lucimiento alguno.
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