Evidentemente Pamplona es una de las cinco grandes ferias de España con categoría de primera, en la plaza y por la tarde. Por eso hay que insistir y no dejar que ciertas costumbres la desprestigien.
La segunda con más cabida de España, los toros con el máximo trapío aunque baje algunos días de figuras, la renovación total de los abonos cada año, caso único, y plaza a reventar todos los días.
Esta fuerza del abono permite a la empresa prescindir de la mitad de las figuras.
Y dar oportunidades a los triunfadores modestos y sorprendentes de Sevilla y Madrid. Y de pagarles bien.
Y de hacer más justicia anunciado siempre a los triunfadores del año anterior, se llamen como se llamen.
Combina modestos y figuras y le salen muy bien las cuentas.
Pero…pero…y aquí vamos al tema de esta noche : el público.
Un público al que muchos dicen que es entendido. Y hasta los de sol se callan cuando pasa algo en el ruedo. Las peñas cada año más silenciosas y desvaídas.
Un público que ve ocho corridas al año, los que las ven y no se turnan con familia y amigos.
Un público que no se sabe si va a ver las ferias cercanas o si las ve por televisión.
Un público muy sensible a las volteretas y a las estocadas rápidas.
Un público al que se le gana toreando de rodillas.
Un público muy fácil para dar orejas en estas circunstancias.
Y que hasta hace estallar a un comentarista sorprendidísimo e incrédulo : están pidiendo la oreja.
Y también para refrendar triunfos legítimos como el de Roca Rey de este año o el emocionante y justo de Padilla.
Esto no es de ahora. Recuerdo hace ya unos cuantos años una comida con José Luis Carabias y yo con el concejal que iba a presidir la corrida de la tarde. Me quejaba de la facilidad de la plaza para dar orejas.Y por la tarde ese concejal denegó alguna y Carabias me echaba la culpa. No se la ha dado pensando en ti.
Además de que no es lo mejor que presidan concejales sin idea o contrarios al tema.
Me gustaría que se corrigiese ese ambiente de orejas, o de poco peso como dicen ahora, o regaladas o incomprensibles.
Este año me he quedado frío al ver algunas peticiones y posteriores concesiones.
No quiero que las orejas baratas o regaladas puedan ser sinónimo en todas las plazas como “orejas de Pamplona”.
Pamplona, Pamplona, reacciona.









